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Coliflor al azafrán

Hace unos meses cené con mi amiga Linda en un restaurante en Nueva York y pedimos un plato con coliflor que ella ya había probado y adoraba. Desde entonces lo adoro también, pero no me ha quedado igual a la que recuerdo. Más bien tengo que volver a este sitio a saborearla nuevamente a ver qué se me ocurre. O tal vez se apiadan de mí y me dan la receta. Mientras tanto, voy a seguir preparando esta coliflor al azafrán, que he terminado preparando tomando un poco de aquí y otro de allá.

El restaurante donde probamos el “crispy coliflower” se llama Balaboosta, que en Yiddish quiere decir esposa perfecta, madre maravillosa, ama de casa, cocinera, amable anfitriona. El lugar tiene pocas mesas y les recomiendo reservar. Es muy acogedor y te sientes como invitado a casa de unos amigos. Cuando pruebes los platos de estación con ingredientes locales que prepara su dueña y chef de raíces israelitas Einat Admony’s, te sentirás ya como que estás en familia. Les recomiendo mucho también la bruscheta de berenjena ahumada.

La coliflor se ha puesto muy de moda en los últimos años y espero aprovechen mucho este modo de prepararla. Es muy fácil. Básicamente el horno hace todo el trabajo. Se puede servir de entrada o como guarnición. Hace poco la serví con róbalo al limón y fue un éxito. Da para 4 y está lista en 1 hora aproximadamente.

Coliflor al azafrán

Ingredientes

1/2 taza de pasas (usé doradas)
2 cdas de alcaparras
1 cdta de azafrán
1/3 de taza de agua hirviendo
1 coliflor mediana cortada en floretes
4 cdas de aceite de oliva virgen extra
2 hojas de laurel
Sal
Pimienta

Preparación

15 minutos antes de comenzar a preparar el plato, pon las pasas y las alcaparras en dos cuencos con agua, para suavizar las primeras y para quitarle un poco la sal a las segundas.

Precalienta el horno a 400⁰F (200⁰C).

Coloca el azafrán en un cuenco grande y adiciona el agua hirviendo. Añade el resto de los ingredientes y mezcla bien todo. El mejor modo es con las manos.

Vierte todo en un recipiente resistente al horno y cúbrelo con papel aluminio. Hornea 40 minutos. A mitad del proceso retira del horno, revuelve, cúbrelo otra vez y sigue horneando los otros 20 minutos.

La coliflor debe suavizarse un poco, pero no tanto. Debe mantener algo de su textura crocante.

Se puede servir caliente o a temperatura ambiente.

Si amas la coliflor, tienes que probar el arroz de coliflor.

Mermelada de frutos del bosque, naranja y tomillo

El fin de semana pasado estaba desocupando el refri antes de ir al mercado y vi que algunas frutas ya nos estaban tan frescas. Yo había estado tres días fuera y bajó en consumo. Entonces decidía hacer una mermelada y como me gusta ponerle algo de hierbas aromáticas me fui al portal a buscar unas ramitas de tomillo. Miré entonces un frasco que tengo para poner la mermelada en la mesa y vi una rodaja de naranja… Lo que faltaba para terminarme de inspirar a crear esta mermelada de frutos del bosque, naranja y tomillo que no podemos parar de comer.

La naranja tampoco estaba radiante, por lo que en vez de ponerle ralladura, que le debe quedar muy rica, corté unos pedazos de la corteza con cuidado que no le quedara nada de la parte blanca y al final los retiré, pero les recomiendo que prueben a hacerla con ralladura de naranja. Y me cuentan que tal. Yo al seguro la hago así la próxima vez.

No queda muy dulzona esta mermelada. A mí me encantó así, tiene un sabor muy fresco y no es nada empalagosa. Podría comérmela solita cucharada a cucharada, pero la he servido con queso curado de cabra, manchego, con galletas saladas y de fondo de un vasito de yogurt griego. También puedes servirla con quesada o con tostadas francesas.

Da 1 taza y media y es ideal para regalar a los amigos. Una vez que haces mermelada en casa, es difícil comerse las demás, se los juro.

Demora un poquito, pero como se remueve a cada rato, puedes ir adelantando otras cosas mientras tanto.

Ingredientes

1 taza de fresas en trozos
1 taza de moras (blackberries)
1/2 taza de arándanos (blueberries)
1/2 taza de azúcar
1/2 taza de jugo de naranja
1 pedazo de cáscara (corteza) de naranja
Varias (Unas 3 o 4) ramas de tomillo (thyme)

Preparación

Coloca todos los ingredientes en una cazuela mediana y cocina a fuego medio-alto removiendo un par de veces hasta que hierva.

Baja el fuego a casi el mínimo y cocina durante 1 hora, removiendo a cada rato. En la segunda media hora, ve aplastando las frutas con un majador de papas a cada ratico. Siempre remueve después de usar el majador para que no se te pegue al fondo.

Aunque pasada una hora tal vez te parezca que no está lo suficientemente dulce o que le falta un poco para alcanzar la textura adecuada, no te excedas con el azúcar ni sigas cocinando mucho más porque cuando se enfríe estará perfecta y no le faltará nada.

Por cierto, no es nada ácida a pesar de las frutas que lleva.

Cuando esté lista, retira la cáscara de naranja y las ramitas de tomillo.

Si te gusta esta mermelada, seguro te gustará también la de melocotón con jengibre y cúrcuma que preparé hace un tiempo. Guarda ambas en tu Pinterest para que las pruebes sin falta.

Croquetas de salmón

Croquetas de salmón

Para hacer estas croquetas de salmón he usado un filete que me había sobrado de un salmón a la sal, que se prepara básicamente dejando reposar el pescado en sal gruesa al menos dos horas (mejor de un día para otro) y cocinándolo al horno luego 10 minutos a 400˚F (200˚).

Puedes hacer las croquetas con sobras de cualquier otra receta de salmón que no sea muy fuerte o con otro pescado. Como el pescado hecho así queda bastante salado, use mantequilla sin sal y no le puse nada de sal aparte.

El salmon a la sal es una receta japonesa. Es muy común encontrarlo en los bento boxes o en los teishoku (especie de completa). También es genial para usarlo en el relleno de onigiri (bolitas de arroz).

Esta receta da para 12 croquetas y se las recomiendo mucho para picar. Aunque no deben invitar a mucha gente, porque se las van a querer comer todas, jajaja.

Croquetas de salmón

Ingredientes

1 cda de mantequilla sin sal
2 cdas de harina
1 taza de leche
1 yema de huevo
1 cda de cebolla picadita
1 cda de perejil picadito
1 cdta de jugo de limón
Pimienta
1 taza de salmón picadito

Para el empanizado:
3 cdas de harina
1 huevo
1 taza de panko o de pan rallado

Para freír:
1 taza de aceite vegetal

Croquetas de salmón

Preparación

Derrite la mantequilla en una cazuela mediana. Añade la harina y mézclala bien con la mantequilla, cocinándola hasta que se separe del fondo. Ve agregando la leche poco a poco para que no se hagan grumos mientras revuelves constantemente. En la última porción de leche que adiciones, disuelve la yema de huevo y sigue removiendo. Añade la cebolla, el perejil y pimienta al gusto. Sigue cocinando y removiendo unos 10 minutos para preparar la bechamel.

Traslada la bechamel a un cuenco con el salmón picadito, mezcla bien y tapa con papel film. Deja refrescar. Ponlo en el refri al menos una hora, para que tome la consistencia adecuada para hacer las croquetas.

Divide la masa en 12 porciones y dale a cada una forma de cilindro. Ve pasando cada uno por harina, huevo y panko.

Para freírlas, calienta el aceite y fríe las croquetas 2 o 3 minutos por cada lado, hasta que se doren. Si usas freidora eléctrica, ponla a 375˚F (190˚C). Si las vas a freír en una cazuela o un sartén, hazlo en una que no sea muy grande para que cuando frías te queden cubiertas totalmente las croquetas y no tengas que virarlas. Cuando estén listas, colócalas sobre papel toalla para eliminar el exceso de grasa.

No dejes de probarla y comparte la receta con tus amigos esta Cuaresma.