Header

Monthly Archives: June 2012

Salmón a la moi (de César)

salmon a la moi-1Receta de César Reynel Aguilera
 
Primero un golpe de sabor, y después una pregunta como cualquier otra: ¿Por qué el salmón? Golpéelo con los sabores que tenga a mano. Deje correr su imaginación. Porque es plato noble, porque es carne que nace y coletea —río arriba y mar abajo— adobada y lista para servir. Disfrute adobándola como yo nunca le recomendaría. Mezcle a desprecio una cebolla roja, o violeta, o azul, una cebolla tan grande que alcance para vestir de lágrimas el filete que horneará. Mézclela con un ají de colores festivos. Quiero decir, corte como si nada le importara y tire esos trozos anaranjados, rojos y amarillos, en el fondo de una batidora. Es muy importante que el gesto de lanzar parezca bien despreocupado. Porque todo arte, para merecer su nombre, debe recordar un acto de desprecio. Tire ahí —donde los ingredientes dejarán de existir para nacer— un puñado de hierbas finas bien saladas, o sal de mar, o sal común, qué más da; y deje caer también, como quien no quiere las cosas, un buen chorro de aceite de oliva y una cascada de esas vinagretas en las que se ahogan unos ajíes desnudos y cautivos. Sonría si alguno logra escapar hacia la molida. Antes de mezclar ponga tres o cuatro cucharadas de mostaza Dijon y media copa de  vino blanco, un ingrediente tan importante que si llegara a faltar pocos lo notarían —sólo usted y sus amores—. Si el vino blanco es un Gewurztraminer,  pues mejor. Mezcle con ruido y oleaje hasta obtener una pasta amarillo-verdosa de sabores y aromas confusos e invasivos. Corte el filete de salmón en porciones del ancho de una mano palma abajo y tranquila. Tiéndalos sobre el fondo de una cacerola de cristal y cúbralos con el adobo. Tape y deje que la carne y sus sabores dialoguen tanto como sea posible. Espere según la premura de su  tiempo. Cuando se decida a cocinar precaliente el horno a 375° F. Quite todo el adobo y lave la carne con vino blanco. Póngala sobre el Pyrex —que es una marca registrada— y déjela hornear durante quince minutos. En ese tiempo váyase a freír espárragos. Unte el fondo de una sartén con aceite de maíz y saltee las espigas, cortadas en dos, hasta que rindan sus durezas al fuego; añada tiras de calabacín (Zucchini), semicírculos de cebollas moradas y bastones de ajíes naranjas y amarillos. El toque, prescindible, podrían ser un par de cucharadas de aquel adobo original. Abra el horno, quite las gotas de grasa que cubren al salmón y pase las porciones hacia la fuente de presentación. Vístalas con su alud de colores. Da para varias raciones y una linda sobremesa.        

cesar reynel aguilera
César Reynel Aguilera  reside en Montreal, Canadá. Nació en La Habana, exactamente en Playa, lo criaron en Buena Vista y Marianao, fue a la escuela en Miramar y se graduó de médico en el Hospital Clínico Quirúrgico de… (¿en qué municipio está el bidet de Paulina?). En 1995, después de terminar una especialidad en Bioquímica Clínica -y trabajar en los centros del Polo Científico- partió hacia Canadá. En el 2001 se escapó de las jaulas académicas de la Universidad de Montreal para dedicarse a escribir algo que no fuera una tesis de doctorado. Le gusta pasar por científico entre los escritores, y viceversa, pero nadie le cree. Publicó una novela (R.U.Y.) que ha sido comprada por algunos amigos, y por dos personas desconocidas a las que desea enviarle su agradecimiento eterno. Ahora mismo es hijo de Thais y padre de Thalía y David (a.k.a. El Bandido).

Cookout francés en Nueva Jersey

Yo no sé nada de comida francesa y siempre me voy con aquello de que si tiene mucha crema y mantequilla o que sirven muy poco en los restaurantes. Así lo he ido dejando para después, aunque hace unos meses di el primer paso, comprar el libro Barefoot in Paris. Easy French Food You can Make at Home, de Contessa Barefoot. Lo hojee varias veces pero no me decidía por ninguno de los platos.


Hasta hace un par de semanas lo único que había hecho de Francia en materia culinaria era ayudar a alguien a hacer un gratin hace unos cinco años. Pero en el viaje a Nueva York – Nueva Jersey me iba a encontrar con un grupo de amigos de Montreal que estaban embullados a hacer un cookout y el país que eligieron fue Francia. Me puse a buscar que hacer que no llevara la “temible” crema y como sabía que participarían algunos amigos vegetarianos, y que entre los cocineros tenían planes de hacer carne, me decidí por un tian de vegetales y un pilaf de tomates que amenazaba con ser un poco italiano. El arroz voló y Paquito D’Rivera se comió tres platos, uno de ellos con frijoles negros, que como algunos recordarán, es su plato preferido. Ahhh, también hice una ensalada fría a la cubana, que ya he preparado varias veces desde que tengo el blog, pero siempre la hago a rumbo y no llego a anotar las proporciones de los ingredientes que le pongo. Voló también.


Isbel – Chez Isabella– preparó unos Steaks a la francesa y Papas fritas estilo Les Halles -restaurante en el que trabajara Anthony Bourdain y que les recomiendo muchísimo, pues comí allí el año pasado cuando fui a Nueva York. Hay mucha bulla, pero la comida es deliciosa-. Pobre Is, las papas y los bisteques desaparecían de las fuentes a tremenda velocidad y ella seguía fríe que te fríe, tratando de ahorrar las cebollas caramelizadas que había planeado ponerle encima a la carne y había preparado Aurora.


Aurora es la administradora de Voces Cubanas cuyo blog más conocido es Generación Y. Ell iba a hacer Crème brûlée, pero se le quedó el soplete en Canadá y no teníamos uno a mano, ni tampoco moldes, así que terminamos comiendo un Crème Caramele (flan) que preparó Emérita, una vecina de Enrique y Eida, amigos que nos dieron albergue y nos permitieron armar el fetecún en su casa. A Enrisco tal vez lo recuerdan del lomo de cerdo con salsa soya y jengibre. Y si no, vayan a ver la receta y no dejen de hacerlo.
El escritor César Reynel Aguilera, autor de R.U.Y., preparó su Salmón a la moi, del que no quedó ni un pedacito.


Fue una fiesta divina, a la que también vinieron los pintores Ofill Echevarría y Geandy Pavón; el escritor y bloguero Alexis Romay; el editor de People en español, Armando Correa y su pareja el fotógrafo Gonzalo Hernández Arocha con sus tres niños, entre ellos Emma, protagonista de una historia que todos deberían leer En busca de Emma; y los autores de los blogs Cuba Material y El Yuma, María Antonia Cabrera Arus y Ted Henken, entre otros. Todos son gente queridísima. A unos ya los conocía en persona; a otros sólo los conocía a través de las redes sociales y por fin nos vimos las caras y pudimos abrazarnos; y con algunos tuve la oportunidad de conversar por primera vez. Con todos espero volver a encontrarme. 
Fue una tarde inolvidable y pronto comenzaré a compartir con ustedes las recetas de los platos que preparamos. 

Aquí les dejo una foto que hizo Geandy Pavón, en la que está casi toda la tropa.


Ensalada de orzo, surimi y atún

ensalada de orzo pasta

El otro día vi en Cogollos de Agua una ensalada de arroz divina que ha inspirado esta receta con orzo pasta, pues a la hora de hacerla me puse que no sabía que arroz usar y teníamos tanta hambre que preferí usar una caja de pasta que tenía a mano y que se cocina en 10 minutos. No sabía muy bien que cantidad usar y en mi apurillo puse a cocinar toda la pasta, por lo que terminé con tremendo cuenco de ensalada. Pero no crean que ha sobrado mucho… sólo les digo que les recomiendo la ensalada de orzo, surimi y atún para cualquier ocación; pero sobre todo para una fiesta en estos días de verano.

Y les recomiendo también visitar el blog del que ha salido esta receta estupenda, pues encontrarán muchísimas recetas deliciosas y unas fotos espectaculares.

Ingredientes
1 lb. de orzo pasta
15 de surimi (palitos de cangrejo)
2 latas de 7 oz. de atún blanco (albacore) en agua, escurridas
1 lata de 15 oz. de maíz, enjuagado y escurrido
5 cdas. de alcaparras, escurridas
¼ de taza de aceite de oliva extravirgen
2 cdas. de vinagre de jerez

Preparación
Hierve la pasta según las instrucciones del paquete, escúrrela, enjuágala con agua a temperatura ambiente y vuélvela a escurrir. Deja que se refresque.
Mientras tanto, pica los palitos de cangrejo y escurre el contenido de las latas.
Coloca la pasta en un cuenco y mézclala con el resto de los ingredientes.
Se puede comer sola o servir con pan.

Tips
La pasta no debe enjuagarse o escurrirse, pero en el caso de las ensaladas, siempre la prefiero así. Trata de que quede al dente y no la cocines de más, para que se te forme una pasta al mezclarla.
Las cantidades de aceite y vinagre pueden variar según el gusto de cada cual.