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Pizza vegetariana

Pizza vegetariana

#pizza vegetariana

Hace muchos años en San Francisco llegué a un sitio de pizzas y entre los ingredientes que podías adicionarle vi el maíz, me pareció rarísimo, pero como siempre quiero probarlo todo, me pedí una pizza vegetariana con maíz, aceitunas negras y algo más que no recuerdo ahora. Me encantó y desde entonces, a cada rato repito el maíz y le pongo lo que tenga en el refri y en la alacena.

A veces hago la masa y a veces uso masa precocinada del mercado. Lo mismo con la salsa, aunque en este caso, prefiero la hecha en casa por mucho, aunque sea con tomates enlatados. La diferencia es enorme. Aquí pueden encontrar una receta de masa bastante fácil y aquí una rápida y sabrosa para la salsa. Los pimientos y el maíz puedes cocinarlos en casa o usar enlatados.

Usando todo listo para montar la pizza, está lista en menos de media hora. Para dos pizzas personales:

Pizza vegetariana

Ingredientes

2 masas de pizza personales
1 cda de aceite de oliva virgen extra
1/3 taza de salsa tomate italiana
1/2 taza de queso mozzarella rallado
4 champiñones
1/2 pimiento asado
8 aceitunas negras o Kalamata (mucho mejor)
1/3 de taza de granos de maíz cocidos

Preparación

Precalienta el horno según indique el fabricante de la masa de pizza o sigue los pasos de la receta de masa que les he recomendado en la introducción.

Unta de aceite de oliva las dos masas usando una brochita. Ve usando la mitad de cada ingrediente para montar las pizzas. Coloca primero la salsa, esparciéndola por toda la superficie. Espolvorea el queso, ponle los champiñones en rueditas, los pimientos en tiras, las aceitunas cortadas a la mitad o en rueditas y los granos de maíz.

Hornea la pizza según las instrucciones del fabricante.

Ideal para un almuerzo o cena ligera.

Con esta receta me uno a al proyecto recetas por menos de $10. Abajo tienen el link con más recetas económicas.

Pizzetas de hot dogs

Pizzetas de hot dogs

Hoy vuelvo a sacar inspiración del viaje a Japón (acabada de llegar de Madrid) y les traigo un plato nada japonés, unas pizzetas de hot dogs. La idea surgió del Sōsēji doggu (viene del ingles sausage dog), una salchicha o hot dog envuelta en pan, que venden en los kombini (de convinience stores) que hay en todas las ciudades japonesas a cada tres pasos.

Este tipo de tiendas son una de las mejores opciones para comer barato cuando andas por allá, por la variedad de productos a buen precio que puedes encontrar en ellas. Hay varias cadenas, entre ellas, 7 Eleven, Family Mart, Lawson y Sunkus. Ahí puedes comprar bebidas (algunas bien raras para los occidentales como es Pocari Sweat), alimentos listos para comer fríos y calientes, artículos de primera necesidad como pan o leche; así como alchol, cigarrillos, revistas, medias, camisas, corbatas, alguna medicina, chocolates y no sé cuantas cosas más. Cuesta creer cuánto colocan en esos espacios relativamente pequeños. Además, es el lugar para ir al baño cuando andas en la calle, como en Italia o en España son los bares.

Preparan comidas muy curiosas y bien presentadas, como el tosto tamago que les enseñé a hacer en los principios del blog. También venden sushi, bentos, yakisoba, sopas instantáneas, pollo frito (karaage), que vienen de maravillas para comer algo ligero y barato durante tus vacaciones, de paso entre una atracción turística y la siguiente, pero también para comprar cualquier cosita que se te olvidara comprar en el mercado, o se acabe inesperadamente, si vives allá.

Por cierto, los supermercados también son una buena opción para comer barato si visitas Japón. El surtido de alimentos listos para comer es increíble y al final del día rebajan lo que les va quedando.

Psando a la receta que nos ocupa hoy, les puedes agregar otros vegetales, untar el pan de aceite para hornearlo o servirla con los ingredientes clásicos para servir un hot dog, mayonesa, mostaza, kepchup, lo que te guste ponerle encima. Estos míos son una versión bastante light y quedan con un sabor suave. Los pueden servir con ensalada si se sienten demasiado culpables, pero un hot dog de vez en cuando no mata a nadie. Les encantarán a los niños. Son ideales para una noche de ver películas en casa o para llevar a picnics, a la playa, o la piscina, así como para una fiesta con los peques.

Pizzetas de hot dogs

Ingredientes

Aceite en espray Pam o el que prefieras
1 masa para pan francés de Pillsbury (o tu masa de pan preferida)
1/4 de taza de harina
1/2 taza de queso mozzarella rallado
4 hot dogs
3 tomaticos rojos
1 tomaticos amarillos

Preparación

La masa de Pillsbury no debes estar congelada. Mejor que se mantenga a la misma temperatura que la compras en el mercado.

Precalienta el horno a 350°F (180°C) y forra una bandeja con papel de horno o de aluminio. De ser necesario, unta con aceite en espray la superficie.

Espolvorea la harina sobe una superficie lisa y corta la masa cilíndrica de Pillsbury en 4 partes iguales. Aplasta un poco una de mas masas con los dedos y luego estírala con el rodillo de modo que quede con un grosor de poco más de 1 cm (1/2 pulagada). Ponle por encima 1 cuarto del queso rallado, 1 hot dog y unas mitades de tomate. Colócalo en la bandeja. Has lo mismo con el otro tercio de los ingredientes.

Mete la bandeja al horno durante 17-20 minutos.

Cuando estén listos, deja que se refresquen unos minutos sobre una parilla.

Un libro para que los niños coman frutas

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Carlota y Clara son dos hermanas que viven en un pueblo rodeado de árboles frutales y un día se les ocurre un juego según el cual “cada día de la semana elegirían un color, pensarían en una fruta de esa tonalidad, inventarían una historia con ella y en la tarde la tomarían para la merienda.”

Van pasando los días y las niñas se van inventando historias que tocan temas como la paz, las mascotas, la amistad, la familia y por supuesto la alimentación saludable. A través de frases divertidas y preciosas ilustraciones llenas de imaginación los niños aprenderán los colores y las frutas.

Divertido para los niños y muy útil para que tanto padres como educadores muestren a los más pequeños lo divertido que puede ser comer frutas.

El libro es parte de la colección de mis editoriales preferidas, Cuento de Luz, una casa española que “…publica historias que dejan entrar luz, para rescatar al niño interior, el que todos llevamos dentro”.

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Cuento de Luz es respetuoso con el medioambiente. Su fundadora, Ana Eulate, escribía desde niña y este proyecto ha sido la realización de un sueño, después de que dejara su trabajo en Relaciones Exteriores del gobierno español.

Les recomiendo muchísimo cada una de las historias de Cuento de Luz, ¨historias para navegar con la imaginación y contribuir a cuidar nuestro planeta, a respetar las diferencias, eliminar fronteras y promover la paz. Historias que no adormecen, sino que despiertan…¨ Sus mensajes no entienden de fronteras y sus ediciones son muy cuidadas y de calidad. Además, la editorial tiene un fuerte compromiso social. Algunos de sus títulos se destinan a pequeñas fundaciones dedicadas a proyectos de escolarización, nutrición infantil o relacionados con el medioambiente. Todos sus álbumes ilustrados están disponibles en inglés y español.

Aquí pueden ver más información sobre el libro y aquí lo pueden comprar en español en Estados Unidos.

Yo no he sido compensada por contarles de este libro, pero uno de ustedes sí puede serlo. La editorial me ha hecho llegar un ejemplar para regalar y si vives en Estados Unidos puedes ganarlo dejando un comentario en este post de Instagram y de paso, te invito a seguirme en esa red social que cada vez me gusta más y dónde suelo dar avances de las próximas publicaciones en el blog. El sorteo termina el domingo 19 de abril y anunciaré el ganador en el mismo post de Instagram.