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Pastel de salmón sin horno

Pastel de salmón sin horno

En mi reciente visita a Washington DC quedé fascinada con libros de recetas antiguas americanas y en uno de ellos encontré este pastel de salmón sin horno, inspirado en una receta de 1794.

El libro donde aparece es Revolutionary Cooking. Over 200 Recipes Inspired by Colonial Meal (Cocina revolucionaria. Más de 200 recetas inspiradas en la cocina colonial). Fue uno de los que me llevé porque las recetas están adaptadas al modo de cocinar actual y se me hicieron fáciles dándole una mirada rápida en la tienda de Mount Vernon, la finca donde vivió y está enterrado el primer presidente estadounidense.

Por cierto, si van a Washington, traten de visitar esta finca museo que está a aproximadamente 30 minutos de la capital. Es un sitio con un paisaje precioso y se sorprenderán de todo lo que ahí existía y como era perfectamente sostenible por sí misma.

Pastel de salmón sin horno

Revolutionary Cooking, contiene además de las recetas, una introducción en cada capítulo sobre la historia de las comidas, costumbres e ilustraciones de utensilios que se usaron en diferentes épocas durante la colonia. Aprende uno muchísimo de historia norteamericana en sus páginas.

Cada receta cita el libro del que se ha tomado. El pastel de salmón es una variación de un “Crawfish in savory jelly” (Gelatina con cangrejo de río) del libro The Experienced English Housekeeper (La experta ama de casa inglesa), 1794.

Yo también le hice cambios a la receta sustituyendo algunos ingredientes y agregando otros. Usé leche de coco sin azúcar en lugar de leche porque se me había acabado, mostaza en pasta en lugar de en polvo porque pensaba que tenía pero de eso nada, y como tuve dificultades para que me cuajara la natilla, añadí maicena. Creo que la leche de coco era demasiado ligh y después de 20 minutos batiendo, me rendí y espesé la natilla con maicena.

El resultado, un pastel más light con un toque dulce de fondo que a mí me pareció muy agradable, pero a mi esposo no tanto porque no le gusta mezclar dulce con salado. En realidad era muy leve y el sabor de este pastel era muy delicado.

La historia ha sido larguísima, pero la receta de este pastel de salmón sin horno no es nada complicada. Se hace rápido. Sólo ten en cuenta que debes enfriarla 3-4 horas, o mejor de un día para otro.

Pastel de salmón sin horno

Da para 6 y está genial para el calorcito que ya se ha plantado por acá por la Florida.

Ingredientes

4 yemas de huevo
2 cdas de azúcar
1 cucharada de mostaza (la receta tiene 2 cdas de mostaza en polvo)
1 cdta de sal
2 tazas de leche de coco sin azúcar (o la leche que prefieras)
1 cda de maicena
2 cdas de agua
2 sobres de 0.25 oz de gelatina sin sabor
1 taza de agua fría
4 cdas de vinagre de manzana (la receta dice sólo vinagre)
3 latas de 5 oz salmón sin espinas ni piel (la original es con 2 latas de 7 oz)

Preparación

Bate las yemas de huevo con el azúcar, la mostaza y la sal. Añade la leche de coco y revuelve. Cocina a fuego medio en una cazuela mediana revolviendo constantemente para evitar que se pegue a las paredes. Cuando se empiece a hacer borbotones (a mí no me cuajó, recuerden) agrega la maicena desleída en 2 cucharadas de agua y sigue cocinando y revolviendo hasta que cuaje. Separa del fuego, pero mantén esta natilla salada caliente.

Disuelve la gelatina en el agua fría. Agrega el vinagre. Revuelve. Añade la natilla salada caliente y mezcla bien. Adiciona con cuidado el salmón escurrido y aplastado con un tenedor para que quede en pedazos bien chiquitos.

Vierte en un molde previamente untado de aceite con una capacidad de al menos 6 tazas y ponlo en el refrigerador de un día para otro.

Para desmoldarlo, sácalo del refri media hora antes de servirlo y pásale un cuchillo por el borde para que se desprenda fácilmente, como si fuera un flan. Para voltearlo, igual que un flan también, coloca un plato encima y víralo con plato y todo.

Decóralo a tu gusto.

Pastel de salmón sin horno

 

El libro recomienda servirlo con una salsa de pepino que lleva:
1 pepino pequeño rallado y bien escurrido
3-4 cucharadas de mayonesa
1 taza de crema agria (sour cream)
Sal al gusto
Para prepararla sólo debes mezclar los primero 3 ingredientes y luego ponerle la cantidad de sal que prefieras.

Nosotros lo comimos con ensalada de rábano, arúgula, espinacas y aguacate.

Y bueno, que cómo me decidí por este pastel de salmón… Todo por querer usar las 4 yemas que me sobraron de una pavlova. ¿Pueden creerlo?

Si tienen alguna duda sobre los ingredientes o para ver los libros de los que se habla en este post, pueden visitar mi tienda de Amazon.

 

Risotto negro con chorizo y camarones

Risotto negro con chorizo y camarones

Un día me disponía a hacer un risotto negro con camarones, pero llegó mi amiga Mayret con unos chorizos y justo a tiempo me preguntó qué me parecía ponerle chorizo al arroz. Así nació este risotto negro con chorizo y camarones que hoy comparto con ustedes y que desde ese día se quedó en casa.

El contraste mar y tierra me fascina y en este arroz está muy equilibrado. Yo pensé la primera vez que iba a salir demasiado el sabor a chorizo, pero no fue así. El balance es perfecto.

Antes de comenzar, pongan a enfriar su vino blanco.

Si quieren ir probando con otros risottos aquí les dejo uno con calabacín, otro con cangrejo y uno verde que es la vida misma.

Da para 3 raciones moderadas.

Ingredientes

4 tazas de caldo de pescado o fumet
1 1/2 cda de mantequilla
1 cda de aceite de oliva
1 chalota bien picadita
1 chorizo español pequeño cortado en ruedas finitas
1/4 de taza de vino blanco de cocinar
1 taza de arroz arborio
2 paqueticos de tinta de calamar
12 a 15 camarones precocinados
Perejil para adornar

Risotto negro con chorizo y camarones

 

Preparación

Pon a calentar el caldo de pescado a fuego medio.

Derrite la mantequilla en una cazuela mediana a fuego medio. Vierte el aceite y mézclalo con la mantequilla. Agrega la chalota picadita y póchala unos 5 minutos. Adiciona las rueditas de chorizo y saltéalas un par de minutos.

Echa el vino y saca el fondo de la cazuela. Cuando este se evapore casi en su totalidad, adiciona el arroz y capéalo. Cuando comience a brillar, añade un cucharón de caldo.

Remueve el arroz hasta que se evapore el cucharón de caldo y ve echando el resto del caldo, repitiendo la operación hasta que se agote, cucharón a cucharón, removiendo hasta que se evapore el líquido. Este proceso tarda unos 20 minutos.

Agrega la tinta de calamar y mezcla bien con el arroz para que se ponga negro parejo. Añade los camarones y cocina un par de minutos más.

Sirve acabado de hacer, adornándolo con perejil picadito.

La tinta de calamar la venden en unos paquetes minúsculos en Delicias de España en Miami. Seguramente la pueden comprar en otros mercaditos españoles en sus ciudades en caso que no vivan en España.

El risotto como ven, no es nada complicado. Sólo hay que tenerle paciencia y revolver esos 18-20 minutos en que el arroz se va ablandando y va soltando el almidón que le da a este plato italiano su textura particular.

Después de unos días de vacaciones en Washington y de ir adaptándome otra semana a la rutina, regreso al blog, aunque estaba más o menos activa en las redes, sobre todo en el grupo de Facebook, donde la pasamos tan bien, que a pesar de mi intento de desconexión pasaba a ver qué andaban cocinando las amigas. Si no te has sumado todavía, te invito a compartir con nosotros. Es muy inspirador y divertido. Además de toda la comida rica y las ideas fabulosas que compartimos. Se encuentra aquí.

 

 

Pasta al cacio e pepe con panceta y espinacas

Pasta al cacio e pepe con panceta y espinacas

La pasta al cacio e pepe es una receta romana muy sencilla y requetesabrosa, como suelen ser tantos platos italianos. Esta pasta al cacio e pepe con panceta y espinacas como bien dice el título adiciona un par de ingredientes.

Me he inspirado en una receta de Giada De Laurentis publicada en la revista del Food Netwok de marzo 2018 y que es parte de su nuevo libro Giada’s Italy. Básicamente he cambiado la arúgula por espinaca, la pasta creste di gallo por farfalle y la medida de los ingredientes.

Les recomiendo usar una pasta con hendiduras porque como bien dice Giada en ellas se mete el queso y la pimienta para quedarse y tener como resultado un plato tan delicioso.

Yo compartí el plato en Instagram ayer y alguien me preguntaba qué salsa le había puesto. En realidad no lleva una salsa determinada, la salsa se forma con la grasa de la pancetta, el queso y un poco de agua de la de cocinar la pasta. Sin embargo, queda como con una especie de salsa cremosa deliciosa pegada a la pasta y nada en la cazuela.

Si pueden compre en queso en un bloque de media libra más o menos y rállenlo ustedes mismos en casa. Es enorme la diferencia. Lo mismo con la pimienta, si es recién molida el olor y el sabor son otra cosa.

Les sugiero acompañarla con vino blanco o rosado bien frío.

Da para 4 y está listo en media hora.

Pasta al cacio e pepe con panceta y espinacas

Ingredientes

4 tazas de pasta
Sal
1 cda de aceite de oliva
4 oz de panceta
1 cdta de pimienta recién molida
3/4 de taza de Pecorino Romano rallado
1 cda de mantequilla a temperatura ambiente
2 tazas de espinacas

Preparación

Calienta abundante agua para cocinar la pasta según las instrucciones del fabricante. Antes de echar la pasta, pon la sal en el agua.

Importante: reserva una taza del agua de la pasta antes de escurrirla.

Mientras se cocina la pasta, calienta una sartén grande a fuego medio y añade el aceite y la panceta. Cocina durante 10 minutos, removiendo a cada rato, hasta que la panceta esté dorada y crujiente. Añade la pimienta, remueve y cuando comience a oler, un minuto después aproximadamente, añade 1/4 de taza de agua de la pasta que habías reservado. Raspa el fondo del sartén si ha hecho alguna raspita la panceta.

Añade la pasta y la mitad del Pecorino Romano. Mezcla bien. Ponle otro 1/4 de taza de agua de la pasta, el resto del queso y la mantequilla y vuelve a revolver. Debe ir formándose casi una salsa cremosa que se va a ir pegando a la pasta.

Por último, adiciona las espinacas y remueve una vez más la pasta. Puede que tengas que añadir otro chorro del agua de la pasta, por eso lo de reservar una taza en vez de la media taza que he usado hasta ahora. Cuando comiencen a marchitarse las hojas de espinaca, ya está listo el plato.

Sirve inmediatamente, preferiblemente en platos calientes. Es opcional ponerle otro poquito de Pecorino Romano rallado por encima.