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Paletas de mousse de café bombón

Paletas de mousse de café bombón

Desde el principio les advierto que si hacen estas paletas de mousse de café bombón se van a comer como tres de un tirón. Quedan espumosas por fuera y más heladas en el centro, se te derriten muy rico en la boca y tienen un sabor espectacular.

Si eres de los que comes mucho helado de un tirón viendo una peli, pues desde ya te digo que te olvides de hacer paletas y pongas la mezcla en un molde metálico de esos de hornear y luego te sientes con todo para ti frente a la tele. No exagero. Así de rico queda.

En fin, mejor lo hacen un día que tengan visita y así se reparten mejor las calorías y sorprenden a sus amistades o familiares con un postre delicioso.

El café bombón es café servido con leche condensada en vez de azúcar. Me encanta pero no suelo darme el gusto seguido porque es bastante dulce.

La inspiración para estas paletas de mousse de café bombón llegó a mí a través de un recetario de Hola, pero usé la técnica de adicionar gelatina sin sabor del helado de malta que tal vez ya muchos por acá han probado.

Helado de café bombón

Ingredientes

1 cda de gelatina sin sabor
3 cdas de agua
2 cdas de café instantáneo
1 lata de leche condensada de 14 oz (400 g)
1 lata de leche evaporada de 12 oz (350 g) bien fría

Preparación

Antes que nada, les recomiendo que pongan la leche evaporada en el congelador aproximadamente 1 hora antes de hacer la receta, para que al batirla monte mejor y más rápido.

Pon la leche condensada en un bol.

Disuelve la gelatina al baño María con las 3 cucharadas de agua. Añade el café instantáneo y deja que se disuelva también. Añade a la leche condensada y mezcla bien. Reserva.

Bate la leche evaporada en el KitchenAid o con unas varillas eléctricas hasta que monten. Adiciónala con cuidado a la mezcla de leche condensada con café, poco a poco y con movimientos envolventes, en unas 3 a 5 tandas, usando unas varillas manuales.

Puedes distribuir la mezcla en un par de moldes para cupcakes y meterlas en el congelador o ponerla en un molde metálico y taparlo con papel film. Si te decides por las paletas, una vez pasada una hora en el congelador, ponle los palillos. En ambos casos, déjalo 6 horas o de un día para otro en el congelador.

Mouse helado de café bombón

Para sacar las paletas del molde, coloca la bandeja para cupcakes dentro de una bandeja con agua caliente de la llave.

Las paletas se sirven (y se comen) de inmediato. El helado en el molde es más fácil de manejar y debes dejarlo un par de minutos fuera antes de servirlo para que entre mejor el cucharon para helados.

En casa nos quedamos locos con estas paletas de mousse de café bombón. Espero las disfrutes mucho también y te invito a compartirla en tus redes para que tus amigos también la prueben.

Tiramisù

Tiramisù

La primera vez que fui a Italia aprendí a hacer Tiramisù con nuestro amigo Fabrizio en Varese, una ciudad pequeña cerca de Milán. Pasamos unos días inolvidables comiendo rico y paseando con él y Marisela.

La comida italiana está entre mis debilidades. He vuelto a Italia a veces por su comida, entre otras cosas, porque hay miles de razones para visitar a este país.

Este postre no tiene ciencia, pero debes tener en cuenta que el café debe hacerse con antelación para que se enfríe y debes sacar con tiempo los huevos y el queso Mascarpone del refrigerador para que estén a temperatura ambiente en el momento de comenzar a preparar la receta.

También es importante saber que una vez montado el Tiramisù lleva al menos 3 horas en el refrigerador. Si puedes hacerlo de un día para otro, mucho mejor.

Puedes montarlo en un molde mediano o en varias copas, así como jugar con la cantidad de crema de Mascarpone contra bizcochos de acuerdo a las porciones que quieres servir. Esta receta da para 6-8 raciones muy bien servidas. Lo mejor es que no queda tan dulce como los que suelen vender hechos por acá. Si te gustan los dulces bien dulces, ponle un par de cucharadas de azúcar más.

En Italia sirviendo el Tiramisù de Fabrizio

En Italia sirviendo el Tiramisù de Fabrizio

Ingredientes

3 huevos a temperatura ambiente (separadas las yemas da las claras)
2 tazas (16 oz) de queso Mascarpone a temperatura ambiente
2 cdas de azúcar
1 cda de extracto de vainilla (opcional)
12 bizcochos Savoiardi o Lady Fingers
1 taza (8 oz) de café espresso frío o a temperatura ambiente (yo usé café cubano)
1 cda de licor de café (Kahlúa, por ejemplo)
1 cda de chocolate amargo o semiamargo en polvo

Preparación

Separa las yemas de las claras.

Pon a batir las claras en el KitchenAid hasta que estén a punto de nieve.

Mientras, bate el Mascarpone con las yemas, la vainilla y el azúcar hasta que esté bien mezclado. Esto puedes hacerlo a mano o ponerlo en la batidora eléctrica una vez estén listas las claras batidas, que habrás depositado en un cuenco aparte.

Mezcla las claras batidas con la mezcla de Mascarpone con movimientos envolventes. Y con mucha paciencia, para que no se te bajen las claras y quede bien cremosa esta parte tan importante del Tiramisù.

Cubre el fondo de la fuente con un tercio de la crema con Mascarpone.

Coloca el café en un plato hondo bien mezclado con el licor de café. Ve pasando rápidamente los bizcochos por el líquido, por ambos lados, sin dejarlos caer prácticamente, para que no se empapen ni se partan. Ve colocándolos en el molde, sobre el mascarpone hasta formar una capa. Continúa con otro tercio de crema con Mascarpone, el resto de los bizcochos y lo que queda de la crema.

Como les contaba antes, se vale jugar con la cantidad de bizcochos y crema para montarlo. Puedes usar más Savoiardi y cubrir con ellos el fondo del molde o de las copas y hacer sólo dos capas de bizcochos y dos de crema, usando un molde más grande.

Para finalizar, espolvorea el chocolate por encima usando un colador. Tapa y enfría al menos tres horas.

Adornar con virutas de chocolate y/o con unas hojitas de menta. Y comparte en tus redes para guardar esta receta auténtica italiana.

Si te gusta el Tiramisù seguro te gustará también este trifle de cerezas, que ya comienza la temporada de esta fruta.

Tiramisù

Torrejas

Torrejas Receta cubana

No hago torrejas seguido porque es imposible comerme sólo una y me engorda hasta el agua, pero las adoro. La tentación ha sido demasiado fuerte con tantas fotos de torrejas en todos los blogs y en Instagram durante esta Cuaresma, así que me decidí a preparar unas después de mucho tiempo.

La verdad es que cuando estoy muy antojada, me compro una en un restaurante español que hay en los bajos de la oficina. Me la llevo a la oficina y ahí me la como. Difícil que vuelva a bajar del piso 20 a por otra.

En España le dicen torrijas, aunque en algunas regiones les dicen torrejas también. Tal vez de uno de esos sitios vino a Cuba quien empezó a hacerlas populares. Se convirtió en uno de los postres favoritos de nuestros hogares. Cuando era pequeña recuerdo que las hacíamos entre mami, abuela y yo.

En otros países de América Latina también se le dice torrejas a otros alimentos cortados en rebanadas o a algunas frituras, en Chile se usa la palabra para designar a los vagabundos y en Perú para referirse a alguien tonto o lento.

El día que me dio el antojo no tenía azúcar blanca ni leche, pero tenía leche evaporada y azúcar glas. Dispuesta a matar el antojo, las hice usando estos ingredientes y quedaron deliciosas. Les puse poca almíbar. Si les gusta con más, dupliquen los ingredientes a la hora de hacerla.

Torrejas cubanas

Ingredientes

Para el almíbar:
3/4 de taza de azúcar glas (azúcar extrafina, powdered sugar en inglés)
1 taza de agua
1 pedazo de cáscara de limón (lima para los que no son cubanos)
1 palo de canela
1/2 cdta de extracto de vainilla
1 cda de vino seco Edmundo

Para las torrejas:
1 telera (barra) de pan francés
3 yemas de huevo + 4 huevos enteros medianos
1 lata de 12 oz (345 ml) de leche evaporada
1/2 taza de vino seco Edmundo
1/4 de taza de azúcar glas (azúcar extrafina, powdered sugar en inglés)
1 cdta de canela en polvo
1 cdta de extracto vainilla
1/2 litro de aceite

Torrejas / La cocina de Vero

Preparación

Prepara primero el almíbar, mezclando todos los ingredientes en una cazuelita y cocinando a fuego medio unos 8-10 minutos, hasta que esté espesa pero no tanto. Recuerda que cuando se refresca se pone más espesa. Reserva.

Corta el pan en rebanadas de 3/4 de pulgada (2 cm).

Bate las tres yemas de huevo con la leche evaporada, el vino seco, el azúcar, la canela en polvo y el extracto de vainilla. Vierte en un par de platos hondos o una bandeja honda grande y coloca en ellos las rebanadas de pan para que se empapen bien en la mezcla con leche. Unos 4 minutos y en medio voltear el pan con cuidado.

Bate los 4 huevos enteros en un bol y pon a calentar el aceite en una sartén a fuego medio-alto.

Toma las rebanadas de pan, una a una y apriétalas suavemente entre tus manos para escurrirle un poco el líquido. Pasa cada rebanada por los huevos batidos y ve colocándolas en el aceite caliente para freírlas un par de minutos por cada lado. Cuando estén doradas, retíralas y ponlas sobre papel toalla para que escurran el exceso de grasa.

Pásalas a una fuente y ponles el almíbar por encima. Sírvelas tibias o frescas. Puedes espolvorearlas con azúcar glas extra o con canela en polvo.

Duran fuera del refrigerador todo un día (digo yo con el aire acondicionado). Luego la leche se puede fermentar. No me gusta ponerlas en el refri porque el aceite se les “duerme”.

Al día siguiente me comí una con dulce de leche por encima y estaba de película. Las he comido también con crema pastelera alguna vez y me parecieron deliciosas.

Cuando las fríes el aceite puede requemarse un poco. Si te pasa, pon aceite nuevo en otra sartén para freír en dos tandas.

Y ahora, comparte en tus redes si te gustan las torrejas, torrijas o como quieras llamarlas.

Si quieres probar otras torrejas, te recomiendo estas de panetonne o unas tostadas francesas para el desayuno.