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Sorteo La cocina cubana de Vero

concurso

Ya muchos sabrán que ha sido publicado en España “La cocina cubana de Vero” bajo el sello Oberón, de la editorial Anaya. También está disponible en algunos sitios en Estados Unidos y a otros está por llegar en unas dos semanas, gracias, sobre todo, a Lectorum Publications. Si quieren saber dónde comprarlo, pueden ver todos los detalles aquí.

Yo he estado a tope con el trabajo mientras hago altos para disfrutar de la salida del libro. Estoy muy feliz con el resultado y con todos los comentarios cariñosos que me han dejado en el blog y en las redes sociales. Les prometo que les va a encantar y les garantizo que puede ser un gran regalo para esta Navidad. Para celebrarlo con ustedes, hoy comienza un sorteo de 6 ejemplares de mi libro y algunos ingredientes de la comida cubana (¡Sorpresas!). ¡A comer rico se ha dicho!

El sorteo cierra el 5 de enero a las 11:59PM. Justo para Reyes. Se elegirán 3 ganadores en España y 3 en Estados Unidos.

Los requisitos para participar son:

  • Vivir en España o en Estados Unidos, o tener una dirección en uno de los dos países a la que se te pueda enviar el libro y las chucherías cubanas en caso que resultes ganador.
  • Si tienes un blog, cocina y comparte en un post una receta cubana que aparezca en mi libro o en mi blog y deja un comentario con el link en este artículo. Si no tienes blog, me puedes enviar un email con tu nombre y la foto del plato que prepares a lacocinadevero @ yahoo.com (sin espacios). En el blog puedes encontrar las recetas cubanas aquí (ir pasando las páginas abajo para acceder a más) o más fácil, en esta carpeta de Pinterest.

paginas       De cualquiera de las dos formas, debes dejar un comentario en este post con tu nombre y el nombre del plato que has preparado. Los ganadores serán elegidos usando Random.org a partir de los comentarios en este post.

  • Para posibilidades extra de ganar puedes seguirme donde prefieras o por todos lados, en Facebook, Twitter, Pinterest, Google+ o Instagram; así como seguir a Oberón en Facebook, Twitter o Instagram. En cada caso, tienes que dejar un comentario en este post diciendo que ya nos sigues. Puede ser un comentario por cada red social en la que nos sigas. Cada comentario es una oportunidad.

Si tienes un blog, te agradecería incluir el logo del concurso en tu post. Es la foto que aparece en este artículo.

Los invito a todos a compartir sus fotos en las redes usando el hashtag #lacocinacubanadeVero.

Y para los residentes en Miami, ya tenemos fecha para la presentación. Los espero el 6 de febrero a las 6:30PM en Books & Books, para hablar de comida cubana y disfrutar de mi sazón. Más detalles pronto.

¡Gracias a Anaya y a Lectorum Publications por proveer los libros del sorteo y a comer sabrosa comida cubana!

P.D. Las ganadoras fueron María Isabel Llopiz y Yesenia Torres.

 

Un día en Nápoles

centro

Hace un par de años visitamos varias ciudades del norte de Italia y me quedé con muchas ganas de volver, entre otras cosas por la comida; pero esta vez tenía pocos días de vacaciones y la gira sólo incluía 3 ciudades muy cercanas del sur: Nápoles, Amalfi y Sorrento. Hoy les contaré de mi estancia en la primera ciudad y luego les contaré del resto.

Cuando compré el pasaje tomé a Nápoles como punto de partida y de retorno solamente. Lo que quería era recorrer la Costa Amalfitana, pues necesitaba estar en lugares en los que pudiera relajarme y siempre había escuchado que esta ciudad era un poco loca. Luego, a medida que leía la guía de la región pensé que me había equivocado, pues hay tanta historia y tanto que ver allí.

Cuenta la leyenda, que la ciudad se levantó en el sitio al que el mar arrojó la sirena Parténope, desdeñada por Ulises y que la ciudad pudo ser fundada en el año X a.C. Lo que sí está comprobado, es que los griegos construyeron cerca una ciudad a la que nombraron Neápolis (ciudad nueva) que se convirtió en gran centro comercial. Luego vinieron los romanos, nos normandos y finalmente los españoles, hasta 1860 que se produjo la Unificación de Italia.

Llegamos a Nápoles una noche lluviosa y subimos al taxi que nos llevaría del aeropuerto al hotel sin preguntar cuánto nos costaría. Error. Había leído que costaba entre 12 y 24 euros y el taxista nos cobró 30, 25 por el viaje y 5 por las maletas. Nos enteramos demasiado tarde como para bajarnos del auto en medio de la lluvia.

Nuestro hotel, el Decumani Hotel de Charme, había sido el palacio del último cardenal del tiempo de los Borbones. Un edificio imponente con patio interior, un poco en mal estado que me recordó enseguida un solar habanero pero con olor rico a comida saliendo por todas las ventanas. Sin embargo, el segundo piso, que era el que ocupaba el hotel se conservaba muy bien. Las habitaciones eran amplias, limpias y decoradas con muebles antiguos.

La señora que nos recibió nos recomendó dos restaurantes cercanos para la cena, La Taverna dell’ Arte y Osteria La Chitarra. Nos decidimos por el primero y el segundo lo dejamos para la noche que pasaríamos en la ciudad antes de regresar a Miami, pues nos quedaríamos en el mismo hotel.

La comida de La Taverna fue fabulosa, compartí con mi esposo un antipasto que incluía berenjenas y calabacines al grill y salteados respectivamente, cuadritos de polenta frita y croqueta de papas. Las croquetas hechas de este modo son típicas de esta zona, yo no tenía idea. También compartimos una pasta con fungi porcini y un bacalao a la brasa que demoró muchísimo pero disfrutamos una barbaridad. El vino de la casa estaba delicioso y nos atendieron muy bien. No tengo fotos de esta comida porque había muy poca luz y nosotros teníamos mucha hambre.

Después de un desayuno muy bien surtido a la mañana siguiente, en un salón majestuoso del hotel, nos dirigimos al Convento de Santa Chiara (Santa Clara) y a la iglesia homónima que quedaba al lado. La primera piedra del convento fue colocada por Roberto de Anjou y en la iglesia yace su cuerpo y los de sus familiares allegados. Mi parte preferida fue pasear por el claustro azulejado y sus jardines.

santa clara convento

De ahí salimos a caminar por Spaccanapoli, el centro antiguo. Ya iba levantando el día y la calle se llenaba cada vez más de gente y de motocicletas, pero hay calles peatonales que resultaron ser un alivio, como lo fueron todas las iglesias y restaurantes a los que entramos. Constantemente zumbaban las Vespa pasando por nuestro lado y en todas partes había leído que había que asegurar bien la cartera o salir sin una.

tumbas

Visitamos la iglesia San Domenico Maggiore, en la que se encuentran las tumbas de los jerarcas y dignatarios de la corte de Aragón. Los féretros están en un balcón de una de las capillas y sobre ellos se pueden ver las coronas. Allí también está enterrado el primer obispo de New York.

sotteranea

Entramos a ver la ciudad soterrada, que no es lo mismo que la ciudad Sotterranea (subterránea) y están muy cerca una de la otra. La soterrada es parte del Complesso Monumentale di San Lorenzo Maggiore. Debajo de la iglesia del mismo nombre se pueden visitar las ruinas de lo que una vez fue el agorà, centro vital de la ciudad, que luego se convertiría en el foro romano, con lo que una vez fueron dulcerías, tiendas de vino, lavanderías y almacenes. Impresionante.

ruinas

Nos quedamos sin ver la segunda, que es donde se encuentra el acueducto, porque ya teníamos hambre y quería almorzar en L’antica Pizzería de Michele, que es el sitio al que va a comer Elizabeth Gilbert cuando visita la ciudad, según cuenta en sus memorias, Come, reza, ama. Imposible. La cola en la pizzería era digna de un restaurante habanero en mis tiempos de universidad, con espera de tres horas, tickets y un gran bullicio al frente. Y después dicen que la gente no lee. Consuelo no faltó por ese lado.

pizzeria michele

Vimos cerca otra pizzería llamada Trianon y hacia allá nos dirigimos. Había sido fundada en 1923 y es un lugar muy acogedor, de dos pisos, con horno de leña, gente amable y pizzas divinas con un menú amplísimo para escoger los ingredientes. Pedimos la clásica Margherita y una de 7 quesos que estaba de muerte. Acompañamos con Nastroazurro y quedamos requetesatisfechos y encantados.

Trianon

Para bajar el almuerzo decidimos caminar hasta la costa. Salimos a la zona del puerto y no encontramos una calle que llevara al mar. De regreso pasamos por un mercado callejero en el que lo mismo vendían frutas que pescado, zapatos, juguetes, flores y hasta cigarrillos al estilo de Sofía Loren en Ayer, hoy y mañana. Una zona un poco sucia y descuidada que se encuentra en una calle paralela a la estación de trenes Napoli Centrale. De regreso nos perdimos y fuimos a parar a un barrio que nos asustó un poco, pero finalmente salimos a una de las calles que bordean Spaccanapoli y nos encaminamos al Duomo a ver la sangre licuada de San Genaro, patrón de Nápoles.

cigarros

No pudimos ver la sangre por ningún lado pero sí su tumba y una capilla impresionante. Al salir nos colamos en una cafetería de nombre religioso más que nada para usar el baño y luego nos animamos a pedir café y los dulces típicos: Sfogliattela y Baba, que no pueden dejar de probar si visitan la ciudad. Vale decir que ni el café ni los postres valían igual si los tomabas en la barra a si te sentabas y la verdad que me pareció bastante caro el sitio. Luego en Sorrento volvería a probar estos dulces por menos dinero y mucho más sabrosos. Aunque estoy segura que en Nápoles habrá otros sitios donde los hacen de rechupete.

cafe

Atravesamos nuevamente el centro para ir hasta la Via Toledo, llena de comercios modernos que nunca me alegré tanto de ver, para ser sincera. Casi al final de la calle entramos en la Galleria Umberto I, que se encontraba en reparaciones, con la mayoría de los sitios clausurados, pero pudimos apreciar su bella cúpula de hierro. Seguimos camino al mar, pasando por el histórico Caffé Gambrinus, por el que pasaron Maupassant y Oscar Wilde, que es precioso, pero no teníamos hambre en ese momento y sólo chismeamos.

Caffe Gambrinus

Ya era de noche cuando llegamos a la Piazza Plebiscito, un sitio que me imaginé estaría animadísimo, pero no había un alma por todo aquello. Frente estaba el Palacio Real, construido para una visita de Felipe III que jamás tuvo lugar. Estaba cerrado.

Piazza Plebiscito

En ese momento no me di cuenta cuan cerca andábamos de Castel Nuovo. Me hubiera gustado pasar a ver el arco de triunfo. También vi luego que había pasado por el Teatro San Carlo, en el que cantaron Rossini y Carusso y ni me enteré. Ya estaba un poco cansada y no lograba relajarme paseando por Nápoles, lo confieso. Hacía mucho que no tomaba vacaciones y definitivamente necesitaba un sitio tranquilo para pasar estas. No dejé de caminar por la ciudad pero todo el tiempo andaba alerta.

Sin hambre todavía, tomamos el mismo camino de regreso al hotel, con parada en un bar para tomarnos unas cervezas y sentarnos un rato. Al llegar a nuestra habitación caímos rendidos y a la mañana siguiente, después de otro desayuno divino, comenzamos a averiguar cómo irnos a Amalfi. Nos ayudó una chica estrella de la recepción que hasta nos llamó el taxi. No sin antes advertirnos bien cuánto debía cobrarnos. No más. En ese momento me sentí en México.

Dejé de ver muchísimas cosas en Nápoles, lo sé, más no creo que regresaré. Cuando volvíamos de Sorrento estaba un poco renuente a pasar las horas que me quedaban en Italia allí.
Lo peor de todo son los grafitis por todas partes y ese sabor a lo peor de La Habana Vieja, aunque no puedo negar que se me endulzaba el corazón viendo a las viejitas caminar en bata de casa y chancletas con su bolsita de mandados por la calle. Es una ciudad que me cautiva pero de lejos.

viejita

Gusto: Lo mejor de la comida italiana / The best of Italian Cuisine.

Scroll down for the English version.

con cesare

Cuando fui a Nueva York a principios de junio tuve la dicha de tropezarme con Gusto y su autor, Cesare Casella en la feria a la que asistía. Agradezco mucho a Abbeville Publishing Group por enviarme un ejemplar firmado por el autor de esta enciclopedia de la cocina italiana, con más de 4,000 fotos y casi 400 páginas, que es un lujo tener entre las manos. Bueno, tampoco es que lo pueda sostener mucho en ellas, es un libro enorme. Pesa 8 libras y mide 11 X 14 ½ pulgadas.

Gusto, más que un libro de recetas, es una celebración de la cocina italiana y una guía de su esencia, región por región, ingrediente por ingrediente, plato por plato. Miren que tengo libros de cocina y unos cuantos de comida italiana entre ellos, pero ninguno como este. Se los recomiendo muchísimo no sólo para hacer ricos y auténticos platos italianos en casa, sino para llegar a conocer profundamente la historia y la procedencia de cada uno de ellos. Muchos por aquí saben que andaba por Italia y gracias a este libro no me perdí los esenciales de la comida de la Campania, que era la zona que estaba visitando.

Y en Italia todo nos sabe mucho mejor. Creo que se debe a la frescura de los ingredientes, algo que para Cesare es fundamental. Y lleva razón, nunca imaginé el olor y el sabor que puede llegar a tener una pequeña hoja de perejil hasta probar una por si sola en San Antonio de Padua en mi viaje anterior.

Cada capítulo de Gusto tiene una introducción a un ingrediente determinado que nos explica cómo se usa en la comida italiana y su origen, sus características y variedades. Además nos da pistas para aprender a identificar cuándo están frescos, nos enseña cómo limpiarlos y cortarlos en casa, con qué otros ingredientes puede ir bien e incluye recetas, casi siempre sencillas.

Por ejemplo, el primer capítulo es sobre las pastas y va explicando todas sus variedades y cuáles son típicas de qué región. Te enseña cómo hacer pasta casera, da tips para cocinarla e incluye varias recetas. Continúa con los diferentes tipos de arroz y cereales para desembocar en los diferentes tipos de harina, esa gran aliada de la comida italiana que es la base de sus deliciosos panes, la pizza, la pasta y la polenta. Le siguen los pescados de agua salada y agua dulce, los mariscos y los crustáceos, con instrucciones para limpiarlos, características de cada uno y recetas intercaladas. Luego vienen las los diferentes tipos de carnes con gráficos que muestran sus cortes y la parte del animal de que proviene cada uno, cómo cocinarlas, para qué platos se recomiendan, cómo se usan en la preparación de embutidos. Y así sucesivamente cada tipo de aves, huevos, panes, vegetales, quesos, pizzas, frutas, hierbas, aceites, especias, semillas, legumbres, chocolate, café, galletas, postres, helados y vinos. Cada ingrediente tiene su receta y el colorido de las fotos e ilustraciones es sensacional.

Si quieres conocer de verdad la comida italiana, este libro no puede faltarte.

abierto

When I went to New York in early June I had the good fortune to find on my way Gusto and its author, Cesare Casella at the conference that I attended. I am grateful to Abbeville Publishing Group for sending me a signed copy of this encyclopedia of Italian cooking, with over 4,000 photos and nearly 400 pages; it is a luxury to have in his hands. Well, not that I can hold it for more than a minute without putting into the table or the counter. It is a huge book that weighs 8 pounds and measures 11 X 14 ½ inches.

Gusto, more than a cookbook, it is a celebration of Italian cuisine and a guide to its essence, region by region, ingredient by ingredient, course by course. I have a lot of cookbooks and a few dedicated to Italian food among them, but none like this one. I recommend it very much not only to prepare scrumptious and authentic Italian dishes at home, but to get to deeply know the history and origin of each. This helps me a lot on my recent trip to Italia, so I didn’t miss the essentials of Campania’s cuisine.

Everything is so good there. A simple plate of spaghetti and sauce taste very different. I think that’s because the freshness of the ingredients, which is fundamental to Cesare. And he’s right; I never imagined the smell and taste a small piece of parsley can have until I try one by itself in Padua on my first trip to Italy.

Each chapter of Gusto has an introduction to an ingredient that explains how it is used in Italian dishes and its origin, characteristics and varieties. Also gives us clues to learn to identify when they are fresh, teaches us how to clean them and cut them in house, with which other ingredients can go well, and includes simple recipes.

For example, the first chapter is about pasta and will explain all varieties and which are typical of what region of Italy. It teaches you how to make homemade pasta, gives you tips for cooking it and includes several recipes. Continue with the different types of rice and cereals it leads to different types of flour, that great ally of Italian food which is the basis of their delicious breads, pizza, pasta and polenta. Following are the salt-water and fresh-water fishes, shellfish and crustaceans, with instructions for cleaning, and recipes. Then there are the different types of meat with charts showing cuts and animal part where they come from, how you cook them, what courses are they good for, how they are used in the preparation of sausages. And so on each kind of poultry, eggs, breads, vegetables, cheeses, pizzas, fruit, herbs, oils, spices, seeds, legumes, chocolate, coffee, cookies, desserts, ice cream and wine. Each ingredient has its own recipe and colorful photos and illustrations are sensational.

If you really want to get to know the secrets of Italian cuisine, this book is a most have.

firmado