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Canelones de carne

Y llegó otra vez Cooking the Chef, esta vez nada más y nada menos que con el popular chef español Karlos Arguiñano. Estos canelones de carne aparecen en su libro 1,069 recetas, un libro que quise comprar por mucho tiempo y por fin pude adquirir en 2015 en España en una librería que quedaba cerca del hotel en el que me quedaba por razones de trabajo y en la que terminé pasando bastante tiempo y comprando montón de libros, para variar.

Recomiendo siempre este libro a quienes tienen idea básicas de cómo cocinar. Y es que los libros de antes no explicaban las recetas a prueba de tontos como estamos acostumbrados ahora. Se suponía que algo de cocina sabías. Muchas veces la preparación se resume en pocas líneas. En esta receta por ejemplo, al final gratinas 5 minutos. Alguien que no tenga idea de la cocina seguramente no tiene idea de cómo gratinar. No es una crítica al libro, sino una observación de cómo han cambiado las cosas en este mundo.

Canelones de carne

Arguiñano comenzó a cocinar en su casa siendo el hermano mayor a cargo de todo porque su madre estaba enferma, pasó por la escuela de cocina y por unos cuantos restaurantes antes de tener el suyo propio en 1978. En una cena en este restaurante-hotel al borde de la playa que lleva su nombre, se dice que se gestó su programa de cocina salido al aire en 1990.

Cuentan que estaba presente Joan Manuel Serrat y llovían los chistes a las tres de la mañana cuando alguien le propuso a Arguiñano grabar un video de chistes. Karlos lo rechazó y dijo que lo que le gustaría era un programa de cocina. Unos días después llegó la oferta y desde entonces en diferentes cadenas, este chef ha estado cocinando y sí, también haciendo chistes, desde entonces.

Hice algunos cambios en la receta. Usé cebolla en lugar de cebolletas, la salsa de tomate en lugar de ponerla para acompañar se la puse al picadillo para que quedara más compacto y le agregué orégano y perejil frescos. Le puse 8 láminas de canelón más que lo que indicaba la receta – seguramente porque mis masas eran diferentes de las del chef. El queso idiazábal lo he sustituido por gouda. Y además, Arguiñano lista 1/4 de libtro de bechamel. No sé si en España la venden hecha. Aquí no la he visto y preparé más menos esa misma cantidad con los ingredientes que listo.

Da para 6 raciones.

Ingredientes

20 láminas de canelones
1 lb de picadillo de res (carne picada para los españoles)
1 taza de champiñones picaditos (unos 6 champiñones aproximadamente)
2 dientes de ajo grandes machacados
1/2 cebolla blanca picadita
1/2 pimiento verde grande picadito
6 oz de salsa de tomate
1 cdta de orégano fresco picadito
1 cdata de perejil fresco picadito
3/4 de taza de queso gouda rallado
Aceite de oliva
Perejil picadito

Para la bechamel
2 cdas de mantequilla
2 cdas de harina
1 1/2 taza de leche
1 pizca de sal
1 pizca de nuez moscada

Preparación

Para hacer esta receta tenemos que cocinar por un lado las pastas, por otro la bechamel y por último el picadillo para finalmente ensamblar y gratinar. Vamos por pasos como Jack el destripador.

Ponle sal y pimienta al gusto al picadillo. Reserva.

Pon a hervir agua y agrégale sal al gusto. Cocina en ella las pastas según las instrucciones del fabricante. Escúrrela, enjuágala con agua fría, escúrrelas una vez más y colócalas una a una, separadas, sobre papel aluminio. Resérvalas.

Para la bechamel, derrite la mantequilla en una cazuela mediana, agrega la harina y cocínala mezclándola con la mantequilla hasta que se despegue del caldero, añade la sal y la nuez moscada y echa la leche poco a poco para que no se te hagan grumos. Reserva.

Rehoga los champiñones, los ajos, la cebolla y el pimiento con un chorrito de aceite de oliva. Ponle sal al gusto y añade el picadillo. Cuando la carne cambie de color, adiciona la salsa de tomate y el orégano. Cocina unos minutos más.

Precalienta el broil del horno.

Engrasa levemente una fuente resistente al horno.

Rellena los canelones y ve poniéndolos en la fuente bien pegaditos. Cúbrelos con la bechamel.  Esparce el queso por encima y gratina unos 5 minutos. Esto quiere decir que has puesto el broil (el fuego superior del horno), has puesto más arriba de la mitad del horno la fuente y has esperado a que el queso se derrita y se dore.

Una vez listo, adórnalo con el perejil.

Te invito a ver las demás recetas de este mes aquí.

Natillas de chocolate y naranja

Natillas de chocolate y naranja

Hace como un mes que encontré en el mercado unas galletas María de chocolate y las compré para hacer esta natilla de chocolate y naranja. Quería usar unos pedacitos de naranja confitada que sobró de la Navidad y servirlas en estos vasitos de cristal en los que venían unos yogures que tomé con unas amigas en Nueva York.

Las hice guardarlos y además me los traje en la maleta (después de lavarlos) pensando que me los quitarían al pasar por seguridad en el aeropuerto, pero me dieron una probadita del TSA preapproved ese día y los vasitos llegaron a casa sanos y salvos.

Locuras de bloguera. ¡Cómo si no hubiera suficientes props ya en casa! En fin, que quería poner capas de galletas enteras en medio, pero a la hora de montar el postre, las galletas no cabían por la boca de los pomitos.

Ni corta ni perezosa, pasé unas cuantas por el procesador de alimentos y le di la vuelta al desconsuelo mientras la natilla se refrescaba. Si no tienes procesador, no te me desconsueles tú tampoco, puedes triturarlas con una botella, como en los viejos tiempos. Esos tiempos a los que nos traslada el olor a leche caliente dulce con que la natilla perfuma la casa mientras la hacemos.

Serví 3 raciones porque eran 3 pomitos y dio exacto, pero la verdad que hubiéramos podido comer 4 de ellas perfectamente.

Están listas en 15-20 minutos. Luego refréscalas durante media hora.

Natillas de chocolate y naranja

Ingredientes

2 tazas de leche
1 dedito de cáscara de naranja
3 cdas de maicena
1 pizca de sal
2 cdas de azúcar
3 cdas de Grand Marnier o Cointreau (ambos son licores de naranja)
1 cdta de extracto de vainilla
1/3 de taza de chocolate semiamargo bien picadito
10 galleticas María de chocolate
1 cda de pedacitos de naranja confitada (opcional)

Preparación

Pon a calentar la leche a fuego medio con la cáscara de naranja. Asegurándote que la corteza no tiene restos del interior blanco.

Coloca en una taza la maicena, la sal y el azúcar. Cuando la leche esté caliente, bate un par de cucharadas con esos tres ingredientes y forma una especie de pasta con ellos.

Añade a la leche la vainilla y el Grand Marnier. Adiciona luego la pasta que has hecho en la taza y disuélvela, batiendo todo el tiempo, para que no se formen grumos. Cocina unos 5 minutos, hasta que espese.

Apaga el fogón y agrega el chocolate. Sigue batiendo para disolverlo. La natilla irá cambiando de color y se convertirá en natilla de chocolate.

Pásala a un cuenco y tápala con papel film para que se refresque sin que se endurezca la superficie.

Tritura las galletas y pon en el fondo de los vasitos un par de cucharadas de galletas molidas.

Una vez fresca la natilla, llena casi hasta la mitad de los vasito con natilla, ponle un par de cucharadas más de galletas molidas a cada uno, llena hasta arriba con el resto de la natilla, espolvorea con el poquito que queda de galletas molidas y adorna con la naranja confitada.

Pueden servirse a temperatura ambiente o enfriar un par de horas.

Si te gusta la natilla, no te pierdas esta de vainilla, que es una de las recetas más populares del blog y del mi libro.

Coliflor al azafrán

Hace unos meses cené con mi amiga Linda en un restaurante en Nueva York y pedimos un plato con coliflor que ella ya había probado y adoraba. Desde entonces lo adoro también, pero no me ha quedado igual a la que recuerdo. Más bien tengo que volver a este sitio a saborearla nuevamente a ver qué se me ocurre. O tal vez se apiadan de mí y me dan la receta. Mientras tanto, voy a seguir preparando esta coliflor al azafrán, que he terminado preparando tomando un poco de aquí y otro de allá.

El restaurante donde probamos el “crispy coliflower” se llama Balaboosta, que en Yiddish quiere decir esposa perfecta, madre maravillosa, ama de casa, cocinera, amable anfitriona. El lugar tiene pocas mesas y les recomiendo reservar. Es muy acogedor y te sientes como invitado a casa de unos amigos. Cuando pruebes los platos de estación con ingredientes locales que prepara su dueña y chef de raíces israelitas Einat Admony’s, te sentirás ya como que estás en familia. Les recomiendo mucho también la bruscheta de berenjena ahumada.

La coliflor se ha puesto muy de moda en los últimos años y espero aprovechen mucho este modo de prepararla. Es muy fácil. Básicamente el horno hace todo el trabajo. Se puede servir de entrada o como guarnición. Hace poco la serví con róbalo al limón y fue un éxito. Da para 4 y está lista en 1 hora aproximadamente.

Coliflor al azafrán

Ingredientes

1/2 taza de pasas (usé doradas)
2 cdas de alcaparras
1 cdta de azafrán
1/3 de taza de agua hirviendo
1 coliflor mediana cortada en floretes
4 cdas de aceite de oliva virgen extra
2 hojas de laurel
Sal
Pimienta

Preparación

15 minutos antes de comenzar a preparar el plato, pon las pasas y las alcaparras en dos cuencos con agua, para suavizar las primeras y para quitarle un poco la sal a las segundas.

Precalienta el horno a 400⁰F (200⁰C).

Coloca el azafrán en un cuenco grande y adiciona el agua hirviendo. Añade el resto de los ingredientes y mezcla bien todo. El mejor modo es con las manos.

Vierte todo en un recipiente resistente al horno y cúbrelo con papel aluminio. Hornea 40 minutos. A mitad del proceso retira del horno, revuelve, cúbrelo otra vez y sigue horneando los otros 20 minutos.

La coliflor debe suavizarse un poco, pero no tanto. Debe mantener algo de su textura crocante.

Se puede servir caliente o a temperatura ambiente.

Si amas la coliflor, tienes que probar el arroz de coliflor.