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Albóndigas de pollo en salsa Buffalo

Albóndigas de pollo en salsa Buffalo

¿Se acuerdan de los coquitos acaramelados? Eso parecen estas albóndigas de pollo en salsa Buffalo que he preparado especialmente para el Super Bowl pero que si le agarran la vuelta, estoy segura que se convertirán en una tapa frecuente para ver cualquier deporte o llevar a cualquier fiesta.

Lleva muchos ingredientes pero la receta es nada complicada. Ya verán.

En ella mezclo los sabores de Cuba, Puerto Rico, México y Estados Unidos. Es un plato bastante sano, si tenemos en cuenta que las albóndigas se hacen al horno y que puedes elegir un picadillo de pollo bajo en grasas.

Pero sin culpas, que el Super Bowl es una vez al año.

Albóndigas de pollo en salsa Buffalo

La salsa queda glaseada, brillosa y pegajosa. En inglés esta receta se llamaría Sticky Buffalo Chicken Meatballs o algo por el estilo.

Da para 16 albóndigas del tamaño de una pelota de golf.

Ingredientes

Para el sofrito crudo:
10 hojas de culantro
2 dientes de ajo
1/2 cebolla morada mediana
1/2 pimiento rojo
1 ají cubanelle
1 ají cachucha
1 cdta de comino en polvo
1 cdta de pimentón dulce

Para las albóndigas:
1 lb de picadillo de pechuga de pollo
1 taza de panko
1 huevo
1/3 de taza de sofrito crudo
1/2 cdta de sal
2 cdas de aceite (el que quieras)

Para la salsa Buffalo:
2/3 de taza de salsa Buffalo (yo usé Frank’s)
1/2 taza de azúcar moreno
El jugo de una lima (el limón verde)

Para la salsa de blue cheese:
1/2 taza de blue cheese desmoronado
2 cdas de crema mexicana
2 cdas de agua

Albóndigas de pollo en salsa Buffalo

Preparación

Pon todos los ingredientes del sofrito crudo en la batidora, el procesador de alimentos o el NutriBullet y has una pasta con ellos. No vas a usar todo. Así que mezcla 1/3 de taza con el picadillo de pollo, el panko, la sal y el huevo. El mejor modo de hacerlo es con las manos. Asegúrate de que las tienes limpias. Reserva el resto para otra receta. Puedes usarlo en un guiso, una sopa o un potaje.

Pon las 2 cucharadas de aceite en un cuenco del que se te sea fácil tomarlo para untarte las manos con él, pues cada 3 albóndigas más o menos te debes engrasar las manos para darle forma sin que te peguen en las manos y para que queden parejitas.

Precalienta el horno a 450⁰F (230⁰C).

Cubre una bandeja resistente al horno con papel aluminio o con uno de esos pliegos de silicona que se usan para el horno. Ve haciendo albóndigas del tamaño de una pelota de golf y colocándolas en la bandeja. Hornea 10 minutos.

Mientras tanto, haz la salsa. Une todos los ingredientes en una sartén o una cazuela mediana y los cocina a fuego medio unos 10 minutos. El azúcar debe desleírse totalmente y la salsa debe reducirse casi a la mitad.

Cuando estén las albóndigas y la salsa se encuentre en su punto (más o menos coinciden), echa las albóndigas en la cazuela. Cocina unos 4-5 minutos, moviendo la cazuela con fuerza para que las albóndigas se vayan volteando y cubriéndose con esa salsita Buffalo mejorada, rica y pegajosa. Traten de no mover las albóndigas o háganlo con cuidado para que no se maltraten, aunque no son fáciles de romper.

Albóndigas de pollo en salsa Buffalo

Quedan jugosas por dentro con ese sofrito crudo y pegajosas por fuera, aunque no se pegan entre ellas.

Por último bate los ingredientes de la salsa de blue cheese que es lo mejor que se ha inventado junto con el apio para acompañar lo que cocines con salsa Buffalo. Si no tienes crema mexicana, te recomiendo esta otra forma de preparar la salsa.

Si tienen dudas con algunos utensilios e ingredientes, pueden consultar mis recomendaciones en Amazon.

Comparte esta receta en tus redes para que la tengas a mano el domingo.

¿Te gusta el fútbol americano o sólo la fiesta, los comerciales, la música, los amigos y la comida del Gran Juego?

Crema de tomates y pimientos asados

Crema de tomates y pimientos asados

Creo que nunca me había demorado tanto haciendo una crema, pero esta crema de tomates y pimientos asados es sin duda la más rica que me he comido en mi vida.

Lleva bastante tiempo, pero la mayoría es el horno el que trabaja y mientras te puedes poner a leer un libro o ver el partido de tu equipo favorito como hice yo el domingo.

El sabor que le da a la crema asar al horno el tomate y los pimientos es increíble. De pronto hasta me remontaba al sabor de la salsa para espaguetis a la cubana, aunque debo reconocer que mucho mejor.

Se las recomiendo un montón. Paciencia y a probar esta delicia.

Da para 3 raciones grandes o 4 medianas.

Crema de tomates y pimientos asados

Ingredientes

4 tomates
Sal
Pimienta
1/4 cdta de tomillo en polvo
Aceite de oliva virgen extra
3 pimientos rojos
1/2 cebolla blanca bien picadita
3 dientes de ajo machacado
1 hoja de orégano
14 oz de caldo de pollo
4 hojas de albahaca + albahaca para adornar
1 hoja de laurel
1/4 cdta de paprika
1 lata de 12 oz de leche evaporada
1 cda colmada de maicena
1/4 de taza de pecorino romano rallado
1/4 cdta de azúcar

Crema de tomates y pimientos asados

Preparación

Precalienta el horno a 275⁰F (135⁰C). Corta los tomates a la mitad y quítales el centro. Alíñalos con sal, pimienta, tomillo y aceite de oliva. Ponlos en una bandeja resistente al horno y hornéalos 2 durante dos horas. Reserva junto al jugo que suelten.

Precalienta el horno a 400⁰F (200⁰C) y coloca los pimientos en la misma bandeja que pusiste los tomates. Hornéalos durante 1 hora. Dándole vueltas cada 15 minutos. Una vez listos, ponlos en una bolsa Ziploc a que se refresquen. Así será más fácil pelarlos luego. Asegúrate de quitarle también todas las venas y semillas. En este caso también puedes reservar ese juguito tan rico que sueltan y usarlo para la crema. No importa si no te quedan tan bonitos.

Pon 3 cucharadas de aceite de oliva en una cazuela mediana y añade la cebolla. Póchala a fuego medio-bajo durante 10 minutos. Añade al ajo y el orégano. Saltea un par de minutos más y agrega 2 onzas del caldo de pollo para “sacar el fondo del caldero”. Deja que hierva y se evapore ligeramente.

Añade el resto del caldo de pollo, la albahaca, el laurel, la paprika, los tomates y los pimientos asados con sus jugos. Puedes sofreír la paprika si lo deseas, pero con mucho cuidado no se te ponga amarga. Es un momentico nada más y debes asegurarte que se baña bien de aceite.

Tapa la cazuela y cocina durante media hora. Retira las hojas de orégano, laurel y albahaca.

Tritura con un triturador de inmersión o pasa por la batidora. A mí no me molesta que la textura incluya semillas del tomate, pero puedes colarlo antes de devolverlo a la cazuela.

Disuelve la maicena con 1/4 de taza de la leche evaporada y reserva.

Vierte el resto de la leche evaporada en la cazuela y cuando se caliente, unos 5 minutos después, agrega la mezcla de leche evaporada con maicena. Añade el queso rallado y el azúcar.

Rectifica la sal.

Sigue cocinando unos 10 minutos más, removiendo con frecuencia para que no se pegue al fondo.

Si te ha gustado la receta o si vas a seguir mi recomendación de probarla sí o sí, compártela en tus redes.

Otras cremas que te pueden gustar son la de malanga y berro ó la de maíz y papas.

Boniato acaramelado

Boniato acaramelado

La receta de boniato acaramelado se la debo a una de mis seguidoras hace bastante tiempo y un par de semanas atrás he tenido la suerte de encontrar la receta en un libro de recetas fáciles para bento boxes.

Quedan deliciosos, blanditos por dentro y crujientes por fuera. La cobertura de caramelo acentúa la textura y resalta el sabor del boniato. Aunque es una receta asiática, a los latinos nos encanta. Yo la probé por primera vez en Japón. La siguiente foto es del puesto donde los compré en Sugamo, una parte de Tokyo a la que llaman el Harajuku de las personas mayores.

En esta zona hay muchísimos comercios llenos de artículos útiles para los de la tercera edad. Nos contaron que se debe a que allí se encuentra el templo Kouganji, famoso porque la gente acude ahí a “limpiarse” de las enfermedades. También le llaman Togenuki Jizo, pues tiene una estatua de esta Bodhisattva que ayuda a curar las enfermedades.

Boniato acaramelado en Sugamo

La estatua se encuentra frente al templo y siempre hay cola para lavarla con unas pequeñas toallas que ofrecen ahí mismo. Este ritual es el que supuestamente aleja las enfermedades. Los devotos lavan sobre todo las partes de su cuerpo que coinciden con sus partes con problemas de salud.

Fuimos allá y dimos un paseo muy agradable además de encontrarnos muchas cositas curiosas para la casa y una tetera preciosa que todavía conservamos. También comimos un helado de sésamo riquísimo y por supuesto, pedimos por nuestra salud y la de nuestros mayores en el templo.

En cuanto a los boniatos, no me imaginé nunca que el caramelo se preparara con aceite. Ya les digo cómo prepararlos.

Para 4 porciones.

Boniato acaramelado - Receta

Ingredientes

1 boniato americano (el naranja) de 300 g (10 o aproximadamente)
1/2 litro de aceite vegetal + 2 cdas para el caramelo
4 cdas de azúcar blanca
1 cdta de semillas de sésamo negras (opcional)

Preparación

Pela el boniato y córtalo en porciones alargadas y gorditas, como que fueras a hacer papas fritas a la española. Ponlo en remojo en agua durante 10 minutos para que conserven su color.

Mientras tanto, calienta el aceite a 325⁰F (160⁰C). Yo lo hice en una freidora.

Escurre los boniatos y sécalos con papel toalla. Fríelos en el aceite caliente hasta que floten. Deben quedar sumergidos en el aceite. El proceso dura unos 10 minutos. Retíralos del aceite y colócalos sobre papel toalla para eliminar el exceso de grasa.

En una cazuela mediana de fondo no muy estrecho o en una sartén que no sea muy ancha, pon el azúcar con mezclada con 2 cucharadas de aceite. Caliéntalo a fuego medio hasta que el azúcar se deslía y comience a hacer burbujas.

Echa los boniatos en el caramelo, todos a la vez y revuelve para que se cubran con el caramelo. Sirve en 4 porciones e inmediatamente ponle el sésamo encima porque luego no se le pega tan bien.

Espera a que se refresquen un poquito, pues pueden quemarte la boca al morderlos. Se puede comer de postre o de merienda.