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Torrejas

Torrejas Receta cubana

No hago torrejas seguido porque es imposible comerme sólo una y me engorda hasta el agua, pero las adoro. La tentación ha sido demasiado fuerte con tantas fotos de torrejas en todos los blogs y en Instagram durante esta Cuaresma, así que me decidí a preparar unas después de mucho tiempo.

La verdad es que cuando estoy muy antojada, me compro una en un restaurante español que hay en los bajos de la oficina. Me la llevo a la oficina y ahí me la como. Difícil que vuelva a bajar del piso 20 a por otra.

En España le dicen torrijas, aunque en algunas regiones les dicen torrejas también. Tal vez de uno de esos sitios vino a Cuba quien empezó a hacerlas populares. Se convirtió en uno de los postres favoritos de nuestros hogares. Cuando era pequeña recuerdo que las hacíamos entre mami, abuela y yo.

En otros países de América Latina también se le dice torrejas a otros alimentos cortados en rebanadas o a algunas frituras, en Chile se usa la palabra para designar a los vagabundos y en Perú para referirse a alguien tonto o lento.

El día que me dio el antojo no tenía azúcar blanca ni leche, pero tenía leche evaporada y azúcar glas. Dispuesta a matar el antojo, las hice usando estos ingredientes y quedaron deliciosas. Les puse poca almíbar. Si les gusta con más, dupliquen los ingredientes a la hora de hacerla.

Torrejas cubanas

Ingredientes

Para el almíbar:
3/4 de taza de azúcar glas (azúcar extrafina, powdered sugar en inglés)
1 taza de agua
1 pedazo de cáscara de limón (lima para los que no son cubanos)
1 palo de canela
1/2 cdta de extracto de vainilla
1 cda de vino seco Edmundo

Para las torrejas:
1 telera (barra) de pan francés
3 yemas de huevo + 4 huevos enteros medianos
1 lata de 12 oz (345 ml) de leche evaporada
1/2 taza de vino seco Edmundo
1/4 de taza de azúcar glas (azúcar extrafina, powdered sugar en inglés)
1 cdta de canela en polvo
1 cdta de extracto vainilla
1/2 litro de aceite

Torrejas / La cocina de Vero

Preparación

Prepara primero el almíbar, mezclando todos los ingredientes en una cazuelita y cocinando a fuego medio unos 8-10 minutos, hasta que esté espesa pero no tanto. Recuerda que cuando se refresca se pone más espesa. Reserva.

Corta el pan en rebanadas de 3/4 de pulgada (2 cm).

Bate las tres yemas de huevo con la leche evaporada, el vino seco, el azúcar, la canela en polvo y el extracto de vainilla. Vierte en un par de platos hondos o una bandeja honda grande y coloca en ellos las rebanadas de pan para que se empapen bien en la mezcla con leche. Unos 4 minutos y en medio voltear el pan con cuidado.

Bate los 4 huevos enteros en un bol y pon a calentar el aceite en una sartén a fuego medio-alto.

Toma las rebanadas de pan, una a una y apriétalas suavemente entre tus manos para escurrirle un poco el líquido. Pasa cada rebanada por los huevos batidos y ve colocándolas en el aceite caliente para freírlas un par de minutos por cada lado. Cuando estén doradas, retíralas y ponlas sobre papel toalla para que escurran el exceso de grasa.

Pásalas a una fuente y ponles el almíbar por encima. Sírvelas tibias o frescas. Puedes espolvorearlas con azúcar glas extra o con canela en polvo.

Duran fuera del refrigerador todo un día (digo yo con el aire acondicionado). Luego la leche se puede fermentar. No me gusta ponerlas en el refri porque el aceite se les “duerme”.

Al día siguiente me comí una con dulce de leche por encima y estaba de película. Las he comido también con crema pastelera alguna vez y me parecieron deliciosas.

Cuando las fríes el aceite puede requemarse un poco. Si te pasa, pon aceite nuevo en otra sartén para freír en dos tandas.

Y ahora, comparte en tus redes si te gustan las torrejas, torrijas o como quieras llamarlas.

Si quieres probar otras torrejas, te recomiendo estas de panetonne o unas tostadas francesas para el desayuno.

Torrejas de panetonne

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Estas torrejas de panetonne primera vez que las hago y me dieron ganas de irme al mercado a comprar todos los panetonnes que todavía quedan por ahí, ahora a mitad de precio, para repetirlas unos cuantos fines de semana.

Antes de seguir, quería disculparme por la lentitud del blog durante el último mes y por tenerlo desconectado el fin de semana. Por suerte ya se ha arreglado el problemita. Habrán notado que se navega mucho más rápido en la web y que volvieron a llegar emails con las notificaciones de las recetas nuevas que he ido publicando.

Este postre que les traigo hoy ha sido elaborado para el reto Cook the Chef, que han organizado mis amigas blogueras españolas Aisha y April.

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Al chef seleccionado este mes lo conocí por mi esposo, que me contó de su programa Pesadilla en la cocina, comparándomelo con Restaurant: Impossible, que transmite en Estados Unidos el Food Network y cuyo presentador es el chef Robert Irvine. Luego lo he visto muchas veces en videos de la tele española en internet y había leído sobre su trayectoria como uno de los pioneros de la comida fusión en España.

En realidad hice dos platos de su libro Pesadilla en la cocina. Uno fue el ajo blanco, que me quedó demasiado espeso, aunque riquísimo y las fotos espectaculares; y el otro, las torrejas o torrijas, que más bien están inspiradas en una de sus recetas pues le he hecho varios cambios. El chef las preparó con pan de Viena y yo con panetonne, que era una de sus sugerencias al final de la página. Tenía un panetonne casi entero que quedó de la Navidad y se conservaba de maravillas. Como ya el panetonne es bastante dulce, no le puse azúcar a la leche, más bien una pizca de sal. No encontré en qué momento se le ponía la canela en polvo y no me daba como para usarla, por lo que quedó fuera; y por último, le puse Frangélico en lugar de Brandy.

En España se suelen preparar las torrejas en Semana Santa pero en Cuba las comíamos en cualquier época del año y a cualquier hora del día. Es uno de mis postres preferidos y estas son de las mejores que me he comido. La textura del panetonne y las frutas secas que tenía dentro resultaron perfectas. Fue difícil comerme una sola. Además, en el libro que les mencioné las habían servido con helado, algo que jamás me había pasado por la cabeza para acompañar una torreja y que al menos a estas le quedó divino.

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Ingredientes

¾ de un panetonne grande (10 rebanadas)
1 litro de leche
1 pedazo de canela en rama
1 pedazo de cáscara de 1 limón
1 pedazo de cáscara de 1 naranja
3 huevos
Aceite para freír
300 ml de agua
¾ de taza (100g) de azúcar
100 ml de Frangélico
Helado de vainilla (opcional)

Preparación

Pon a hervir la leche con la canela y los pedazos de cáscara de los cítricos. Cuélala y pásala a un cuenco ancho en el que puedas luego sumergir las rebanadas de panetonne. Deja que se refresque un poco.

Corta el panetonne en rebanadas de 2 centímetros de ancho y bate los huevos en otro cuenco ancho. Pon a calentar el aceite en una sartén a fuego medio alto, no mucho para que no se te quemen luego las torrejas.

Si ya la leche se ha enfriado un poco, ve pasando las rebanadas de panetonne por la leche, luego por el huevo y finalmente las vas friendo en tandas de 2 o tres, dependiendo del tamaño de la sartén. Es suficiente unos 2 o 3 minutos por cada lado. Colócalas en un recipiente en el que luego puedas verter el almíbar.

Para hacer el almíbar, une el agua con el azúcar y el Frangélico en una cazuela mediana y déjalo que hierva un par de minutos. Vierte el almíbar sobre las torrejas y deja que se empapen de ella antes de servirlas acompañadas de una bola de helado a los que se animen a probar la combinación, porque solas son suficientes tanto en tamaño como en sabor.