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Salsa criolla

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Cómo hacer salsa criolla para sazonar tus comidas.

Hace poco, mi mami regresó a Cuba y una amiga me envió con ella unos manuales de recetas del Ministerio del Comercio Interior. Fueron editados en 1981, las recetas que contiene están pensadas para 100 comensales y se usaban para cocinar en los restaurantes. Hay en ellos muchas recetas conocidas y algunas que jamás me imaginé que se prepararan en Cuba, pues no me crucé nunca con ingredientes como la berza o el nabo en los 22 años que viví allá. Tampoco vi en el menú de ningún restaurante tasajo ni langosta y mucho menos bistec de carne de caballo o carne de caballo guisada. Para mí tanto la langosta como el caballo eran alimentos casi sagrados; la primera porque estaba destinada a la exportación y a los restaurantes para turistas; y el segundo, porque estaba prohibido matar esos animales. Ambos productos los consumíamos de forma ilegal, comprando las cosas en el mercado negro o a alguien que lo traía hasta casa muy bien envuelto y a mucho riesgo. Hasta la salsa criolla que hoy les traigo, a veces el único modo de conseguirla era comprándola a alguien.

Me parece estar viendo ahora mismo a la señora que nos vendía langosta entrar a casa de mi abuela. La llevaba envuelta en no sé cuántas bolsas de nylon -para evitar que saliera el olor- que a su vez estaban dentro de una bolsa de tela toda llena de fango, como si trajera en ella viandas sin lavar. También recuerdo las bandejas de bisteques de carne de caballo como algo excepcional, pues nunca pudimos disfrutar de cantidades similares de carne de res. Por si algunos lectores no lo saben, en Cuba es delito matar las vacas, aunque sean tuyas y casi toda la comida la venden sólo a través de una cartilla de racionamiento a la que los cubanos llamamos “la libreta”. Nada, leyes y restricciones absurdas en las que mejor no seguir indagando.

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La salsa criolla que les traigo hoy es la base de muchísimas recetas en estos manuales. La preparé y fue todo un éxito para usar luego en varias recetas que publicaré pronto; sobre todo porque la dejo preparada el fin de semana y luego cuando llego apurada del trabajo, de lunes a viernes, ya tengo parte de la comida adelantada.

Aquí les dejo mi versión de la salsa criolla. Da 3 tazas.

Ingredientes

1 pimiento (morrón) verde, picadito
1 cebolla, picadita
4 dientes de ajo, machacados
1 lata de 15 oz (411 g) de tomates picaditos, escurridos
1 lata de 8 oz (227 g) de salsa de tomate sin sal
8 oz (1 taza) de agua
2 hojas de laurel secas
1 cda de sal
1/2 cdta de pimienta
2 cdas de aceite de oliva o aceite vegetal

haciendo salsa criolla

Preparación

Machaca los ajos con un poco de la sal y ponlos a sofreír en una cazuela mediana con en el aceite, la cebolla, el pimiento y los tomates. Pasados 5 minutos, añade el resto de los ingredientes.

Baja el fuego a bajo-medio y sigue cocinando unos 15 minutos, removiendo a cada rato, hasta obtener la consistencia deseada.

Si la vas a usar durante la semana, deja que se refresque la salsa, retira la hoja de laurel, viértela en un pomo y guárdala en el refrigerador. Por otra parte, si quieres usarla a largo plazo, la puedes congelar y dura hasta 3 meses. Para congelarla recomiendo primero ponerla en tabletas de hielo y luego guardar los cubitos en diferentes Ziplocs según las porciones que vayan a necesitar para preparar platos como picadillo o carne en salsa.

This entry was posted in 30 minutos o menos, De mi Cuba, Vegetariano

23 Responses

  • Es una salsa muy útil en la cocina para acompañar distintos platos, lo ideal es hacerla en cantidad.
    Ya tenía ganas de ver tus recetas y aprender con lo que nos cuentas.
    A veces da la impresión de que se puede contar con cualquier alimento, pero no siempre es así.
    Besos.

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    • Gracias, Ana. Sí, lo bueno es hacer bastante. Yo no hago mucha porque la verdad que no comemos tanta comida cubana en casa.
      Y de contar, pues así es, a veces es sólo algo que has hecho con un ingrediente que no querías se echara a perder o simplemente llegaste un día apurada y preparaste algo que quedó asombrosamente rico.
      Besos.

      Reply
  • Hola Veronica, te cuento que a mediado de la decada del 80 en la antigua Plaza de los 4 caminos se vendía carne de caballo, con colas de dias y noches previas con turnos numerados y toda esa parafernaria, pero si se vendía, yo goloso comía a diario ese manjar y me provocó una gota y una uricemia tremenda. Eso duró un tiempo justo el mismo de los llamados Mercados Campesinos.

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    • Como te comenté en Facebook, creo que eso no llegó a Remedios, el pueblo en que yo vivía, Pong.
      Podía dar cualquier cosa, con la furia que uno agarraba una bandeja de bisteques de caballo.
      La madre de mi papá no la soportaba y decía que ni podíamos usar sus calderos para cocinarla.

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  • Una delicia esta salsita y como sofrito viene barbaro tambien.
    Guau nunca probé carne de caballo (ni langosta), al menos eso creo porque hace poco denunciaron que la estaban vendiendo en los supermercados, quizas la comi sin saber =)

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  • No estoy segura que lo del agua sea para economizar Vero. La escritora norteamericana Donna León que vive en Venecia tiene un libro con las recetas de su famoso comisario Brunetti “El Sabor de Venecia” donde la autora de las recetas (Roberta Pianaro) añade agua a todos sus sofritos, (yo pienso que será por hacerlos más ligeros) Las recetas son de comida italiana y en Italia ¡gracias a Dios! no hay problemas de abastecimiento, como tu sabes…fue una cosa que llamó mucho mi atención! Pero he hecho alguna de sus recetas y están bien buenas..subiré alguna al blog.
    La salsa seguro que está muy rica…y yo tengo una receta que no anda muy lejos de esa y tengo que hacer constantemente porque algunos miembros de la familia, cuando vienen a comer se llevan una betellita.
    Un beso

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    • Es que la comida cubana es de sazón fuerte, Emilia y la verdad que toda la vida en la isla y en Miami sólo he visto el sofrito sin agua. Casi siempre lo que le adicionamos es vino seco o ron para preparar otros platos.
      No dudo que en la italiana lo usen, pero la sazón es diferente. Me encantaría ver ese libro y conocer de cerca la comida de Venezia. Espero al menos poder disfrutar de las recetas que publiques en el blog.
      Cuando hicimos el cookout húngaro en casa, descubrí que ellos también tienen su base con ingredientes muy parecidos, aunque la salsa es más ligera.
      Ya me gustaría parar en tu casa a llevarme una botellita de tu salsita.
      Muchos besitos y gracias por estar aquí.

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  • Mi preciosa Vero, cuanto me gustan tus entradas, siempre nos cuentas cosas que jamas yo sabia, madre mia que dificil conseguir la langosta, por alla, Bueno esos recetarios que te mandaron son un tesoro , La salsica me ha encantado querida amiga, me alegra mucho que hayas vuelto hacer la tarta de platano, eres un cielo, que maravilloso seria que algun dia nos la pudieramos comer juntas. Un abrazo muy muy grande tesoro, te quiero mucho

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  • Mi querida Vero, te acabo de poner un comentario, y veo que no te ha llegado, te decia que siempre son interesantes tus entradas, no sabia que era tan dificil conseguir langosta por alla, que esa salsa que has heccho me ha encantado, me alegra mucho saber que has vuelto hacer la tarta de platano, ojala y algun dia podamos comerla juntas, tambien te decia que esos recetarios que te ha mandado tu amiga son una joya, bueno preciosa espero que este si que te llegue, Un abrazo muy grande de tu amiga que te quiere mucho

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    • Querida María, ahora todos los que van de visita a Cuba desde acá comen muchísima langosta, pero creo que sigue siendo ilegal venderla y el gobierno no la vende en establecimientos donde el pueblo puede comprar. Aquello es tan absurdo que nadir nunca se imagina.
      Me encantaría sentarnos juntas a disfrutar del recetario y de tu dulce.
      Muchos cariños, querida mía.

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  • I usually eat it all before it makes its way to an actual recipe….

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  • Muchas gracias por esta delicia! Se le puede agregar a muchos platos para darles más sabor!

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  • Muy interesante el tema que nos compartes, lo cierto que a veces no nos imaginamos muchas cosas, en relación a la salsa me ha encantado y voy a prepararla para tenerla a la mano para cocinar, como siempre muy lindos tus post y preciosas tus fotos, un gran abrazo amiga

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    • Muchacha, lo de Cuba es todo inimaginable. No me gusta mucho meter esos temas en el blog, pero es la historia que me tocó 😉
      Y sí, anímate a tener la salsita en tu refri para que prepares tus recetas tan ricas.
      Besitos.

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  • Que rica salsa, que muchos recuerdos tienes, el bistec a caballo es muy delicioso, en Colombia también lo comemos, no se si se prepara igual.

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    • ¿El bistec a caballo es ese con el huevo encima para ustedes también? Fíjate que es algo que nunca he comido, sólo he comido milanesa a caballo.
      Pero bueno, aquí estaba hablando de caballo, como te conté.
      Cariños.

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  • Hola Verónica,
    muy interesante tu hallazgo… Yo conozco esa salsa, no la llaman en mi familia, salsa criolla sino salsa nada más. Es como un sofrito “elaborado”. Mi familia lo aprendió de mi abuela y esta no sé de quien. Por más que investigué hace unos años, no pude saber, pero debe haber sido de su familia en la zona Camagüey – Las Tunas, donde nació mi abuela. Por cierto lo del agua es algo de crisis ya. Mi abuela le agregaba (siempre que lo tenía) vino seco y no agua… Después este vino seco desapareció y le ponía agua y limón… Para ganar el gusto ese ácido. Nada, que quizás te ayude esto. De todas formas, me parece una salsa muy rica y yo la hago con algo de ajíes picantes para darle otro sabor. Por cierto es la base de los fricases en mi casa… ya que allí nadie conoce recetas ni nada, lo que hacen es cocinar como les parezca. Además que con la crisis se han olvidado de muchas de las recetas de la casa, de la cocina tradicional del campo cubano. Casi todo lo que hacen es para llenarse o tratar de llenarse y no cultivando un recetario. Lo de las langostas y carnes ya te lo han comentado antes. Muchas gracias, saludos, Lester

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    • Muchas gracias Lester, por contarme que la salsa existía en algún lado.
      En casa en Cuba y aquí también lo que usamos es vino seco. Lo del limón no me la sabía. Te agradezco mucho tu comentario.
      Con ají picante debe ser muy sabroso. Yo suelo ponerlo a la italiana, pero sin pimientos ni cebolla y albahaca en lugar de laurel.
      Ahora estoy leyendo una carpeta de recetas de la abuela de una amiga, con notas o recortes de los años 50 y muchacho, había de todo lo que nosotros hemos tenido que descubrir en el extranjero. Igual me pasa cuando leo los libros viejos de Nitza. Han acabado con la quinta y con los mangos en nuestro país. Hasta marcas que pensaba eran más recientes existían hace rato. Ambos materiales hablan de todas las marcas que hay aquí en los mercados americanos.
      Saludos y gracias otra vez,
      Vero

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  • Hola Vero!Qué interesante todo lo que has contado sobre Cuba a través de ese regalo tan chulo que te han hecho, no sabía que fuera illegal matar vacas, supongo que sigue siendo así, o no?
    La salsa, la probaré!Yo siempre hago salsa de tomate, pero hago un “Sofrito” o con ajo o con cebolla y aceite de oliva, con pimiento nunca he probado, la haré.
    Un abrazo!

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