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Hongos marinados a la japonesa

Hongos marinados a la japonesa

Hongos marinados a la japonesa

Aprecio muchísimo cuando mis amigos van de viaje y me traen de regalo comida. Hace poco, una amiga me obsequió un paquetico de hongos marinados a la japonesa. Era pequeñito y me quedé con ganas de más, así que me puse a tratar de imitar la receta y después de un par de veces logré que quedaran igualitos.

Mi esposo me ayudó traduciendo algunas recetas de libros de cocina y revistas en japonés que compré en nuestro viaje más reciente a Tokyo. Sí, tal es el vicio que tengo de comprar libros de recetas.

En Japón se acostumbra a servir montón de cosas que vas comiendo a la vez, picando de cada plato y de cada cuenco, en lugar de servir un primer plato, un segundo plato, etc… Sólo el postre se sirve separado. Estos hongos marinados a la japonesa son divinos para cualquier comida, lo mismo como complemento de un theishoku (la típica completa japonesa servida en una bandeja con arroz, pescado o carne, sopa y tsukemono) que para comer solitos con arroz. La última vez que los hice lo serví con soboro.

Ten en cuenta que se preparan con 1 hora de antelación, pero lleva poco tiempo hacerlos. Los ingredientes son bastante fáciles de encontrar.

Se pueden guardar de un día para otro y da para 4 raciones si los comes solos y hasta para 8 servido como acompañante.

Hongos marinados a la japonesa

Perfectos para acompañar muchas comidas asiáticas.

Ingredientes

1 paquete de 8 oz de hongos shiitake
1 paquete de 8 oz de champiñones
1 paquete de 5-6 oz de hongos shimeji o white beech
1/2 cebolla
1 diente de ajo
2 cdas de aceite vegetal
1 pizca de rueditas de chile seco
Sal
Pimienta
3 cdas de salsa soya
2 cdas de vinagre de arroz
Aceite de oliva virgen extra

Preparación

Lava los hongos y sécalos con cuidado. Corta los shiitake a la mitad, los champiñones en 3 o 4 rueditas cada uno y separa los shimeji de la base y entre ellos.

Corta la sebolla en juliana y el ajo en rueditas.

Calienta el aceite en un sartén y añade el ajo y las rueditas de chile seco. Cocina unos 30 segundos, hasta que comience a desprender el aroma fantástico del ajo. Incorpora los hongos y saltéalos unos 3 minutos. Salpimiéntalos. Cuando comiencen a soltar líquido, añade la cebolla y saltea otros 2-3 minutos.

Vierte en una fuente o un plato grande y báñalo con la salsa soya mezclada con el vinagre. Ponle aceite de oliva al gusto. Deja reposar 1 hora.

Sírvelos a temperatura ambiente.

¿Verdad que es facilísimo de hacer?

Ensalada de habichuelas

Ensalada de habichuelas

Cómo preparar ensalada de habichuelas

La ensalada de habichuelas siempre me recuerda a mi abuelo. Nos encantaba a todos en mi familia, pero a él especialmente. Aunque en sus últimos años él comió bastante y a veces cuando lo llamaba se me quejaba de que mi abuela y mi tía le daban habichuelas todos los días. Es que tenía problemas de azúcar y no había gran variedad de verduras a pesar de que mi familia es de un pueblo pequeño cerca del campo. Pero así es Cuba.

Yo la quería poner esta ensalada en mi libro de comida cubana y al final no quedó. Desde hace rato quería ponerla en el blog, pues he escuchado decir a mucha gente que las compra de latas con tal de no pasar trabajo haciéndola y sinceramente, no da mucho trabajo y la de la lata aunque sea baja en sal, siempre es menos sana. Es preferible comprarla congelada.

A mí me gusta prepararla con anticipación para que agarre el sabor de la cebolla, que debe ir bien finita, si la pueden cortar con una mandolina, mucho mejor.

En mi país le decimos habichuelas, pero en otros lugares se conocen también como vainitas, judías verdes, ejotes, chauchas y porotos verdes. Son bajas en calorías y ricas en fibra, vitamina C y antioxidantes. Si estás a dieta, esta ensalada es ideal para tu rutina. Puede guardarse en el refri de un día para otro.

Ingredientes

1/2 lb. de habichuelas
1/2 cebolla blanca o morada
3 cdas de aceite de oliva virgen extra
1 cdta de vinagre de jerez o de manzana
Sal
Pimienta

Cóomo cocinar habichuelas

Ensalada de habichuelas

Preparación

Primero lavamos bien las habichuelas y le cortamos las punticas. Es bien poquito lo que se le corta y con unas tijeras, lleva poco tiempo.

Luego tenemos que blanquear las habichuelas. Por si no lo sabes, este es un proceso en el que se cocinan las verduras en agua caliente y luego se ponen en agua helada para parar su cocción. Varía según lo que queremos cocinar. Este método permite que las verduras mantengan sus propiedades y además que no pierdan la textura.

En el caso de las habichuelas, una vez el agua hierva, se cocinan 4 minutos aproximadamente. Mientras, preparamos un cuenco grande con agua a temperatura ambiente y le adicionamos unos cubitos de hielo.

Una vez listas las habichuelas, las escurrimos, las ponemos en el agua helada un minuto y las volvemos a escurrir. Este mismo método uso para cocinar el brócoli y queda delicioso.

Dejamos que se refresquen las habichuelas en un cuenco o una fuente mientras cortamos la cebolla en juliana bien finita. La adicionamos.

Batimos el resto de los ingredientes hasta que el aceite emulsione. Agregamos el aderezo a la ensalada y bañamos bien las habichuelas y la cebolla con este. Dejamos reposar al menos unos 15-20 minutos.

¿Qué comida te gustaría acompañar con esta ensalada? A mí me parece que va con todo, lo mismo con pescado, que con carne roja, pollo o hasta con arroz amarillo.

Malanga frita

Malanga frita

Una de mis viandas favoritas es la malanga, me encanta aunque sea sólo hervida, me muero por las cremas o el puré; y con las frituras me envicio, como me pasa también con la malanga frita, que es tan fácil de hacer y que no preparo más seguido evitando comer frito, sinceramente.

En Miami se pueden comprar listas para comer, empacadas en bolsas de nylon, como las papas y me da mucha risa ver los paquetes con el cartel de malanga chips, pero nada como hacerlas en casa y si las fríen con aceite de oliva, se van a acordar de mí.

La malanga es una raíz y se le llama también tiquisque, otó, ocumo, yautía y uncucha. Las variedades más comunes son la blanca, la amarilla y la morada. Es rica en vitaminas, sobre todo la C y en minerales como el potasio y el fósforo. También tiene mucha fibra y es buena para la digestión y para controlar el colesterol y la presión.

Aquí les va la receta, que da para 2-3 raciones y está lista en unos minutos. La malanga debe quedar crujiente y el truco para que queden así es picarlas en rueditas bien finitas. Si pueden hacerlo con una mandolina, mejor.

Malanga frita

Ingredientes

2 malangas
1/2 litro de aceite de oliva
Sal

Preparación

Pela las malangas y ve colocándolas en un cuenco grande con agua.

Calienta el aceite.

Enjuaga las malangas y sécalas con un paño. Córtala en rueditas finitas. Si es con la mandolina y te manejas rápido con ella, lo puedes hacer directamente en el aceite caliente. Si no, ve colocando las rueditas de malanga poco a poco en el aceite, que no te queden pegadas. Fríelas unos 3-4 minutos, hasta que comiencen a dorarse. Para comprobar que están crujientes, tócalas con un tenedor. Deben sonar.

Si usas una freidora eléctrica, la temperatura debe ser de 375⁰F (190⁰C).