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Pollo al sillao

Pollo al sillao

La comida peruana cada vez se hace más popular en el mundo y si no has probado ninguno de sus platos te recomiendo comenzar con el pollo al sillao, que es muy sencillo y se hace con ingredientes que casi siempre tenemos a mano.

La receta la he tomado del libro The Big Peruvian Cookbook, que acaba de salir en tapa blanda. Sigo a sus autoras, Morena Cuadra y Morena Escardó – madre e hija-, hace mucho tiempo en su blog y redes sociales.

Además de recetas deliciosas como ceviches, anticuchos, causa, arroz con pollo, sudado, lomo saltado, suspiro limeño, entre otras, encontrarás un resumen maravilloso de la historia de la cocina peruana y las influencias que ha recibido a lo largo de los siglos.

No sé si han notado que ultimamente en el blog comparto recetas de otros cocineros, y es que estoy trabajando en mi nuevo libro que espero salga a finales de este año. Así que ando reuniendo material nuevo para ofrecerles.

El pollo al sillao del libro se hace al horno y con encuentros con piel, pero yo lo he hecho con pechugas y en la olla de presión eléctrica un día en que estaba apurada y el resultado nos encantó. Las pechugas quedaron muy tiernas y estaban en 20 minutos. Además he reducido los ingredientes a la mitad.

La maicena de papa la pueden encontrar en las tiendas de comida asiática y en este caso se usa para espesar la salsa y darle brillo.

Es un ingrediente que hasta ahora yo he usado en recetas japonesas y como ustedes seguro saben, una de las influencias principales de la comida peruana es la japonesa. Este pollo al sillao es una de esas recetas fusión. Otra famosa es el tiradito, que viene del sashimi y que también podrán encontrar en este libro.

Pollo al sillao

Ingredientes

2 cdas de mantequilla
4 filetes de pechuga de pollo de 2 cm de grosor
3 dientes de ajo machacados
El jugo de medio limón
1 cdta de jengibre rallado
1/4 de taza de salsa soya
1/4 de taza de miel
1/2 taza de jugo de naranja
1 cda de mostaza Dijon
1 cda de maicena de papa

Preparación

Derrite la mantequilla en la olla de cocción lenta en la función normal de cocinar. Dora los filetes de pollo unos 2-3 minutos por cada lado. Añade el resto de los ingredientes con excepción de la maicena de papa. Cocina a presión 20 minutos.

Deja ir la presión. Bate la maicena con 2 cdas de agua y agrégala a la olla. Revuelve. Notarás que la salsa se espesa enseguida.

Sirve con arroz blanco acabadito de hacer y espolovoréa con cebollinos.

Pudin de orzo y chocolate blanco

Pudin de orzo y chocolate blanco

Seguramente el arroz con leche te ha trasladado muchas veces a tu niñez y te ha reconfortado comerte una cucharada tras otra. Giada de Laurentiis confiesa que a ella nunca le gustó y que ha preparado este pudín de orzo y chocolate blanco con crumble de galleticas para hacer un postre parecido, pero que no sea tan blando como el de su abuela.

Me ha parecido ideal para usar sobras de orzo de otra receta y aunque las galletas amaretti que venden acá son bastante dulces, no se sentían tan pesadas junto a a este orzo con leche. El sabor a chocolate es muy suave y el toque de gracia se lo da la ralladura de naranja.

Esta receta es del libro más reciente de Laurentiis, Giada’s Italy. Para escribirlo, Giada se fue a Roma a reconectar con los sabores de su tierra. El libro está lleno de fotos preciosas, tanto de deliciosos platos italianos como de la ciudad que la vio nacer.

Hace poco les compartí una pasta al cacio e pepe con panceta y espinacas inspirada en otra receta de este libro que apareció en la revista del FoodNetwork. Nos gustó tanto que ya le hemos hecho varias veces tanto en su versión original como en la mía. Gracias a ella pasé por la librería a darle una ojeada al libro y, después de querer probar casi todo lo que me encontraba, me lo pedí como parte de los libros gratis que nos dan a cada rato por trabajar en Penguin Random House.

Pudin de orzo y chocolate blanco

El pudín de orzo se hace mucho más rápido que el arroz con leche pero no me gustó caliente como el arroz con leche. Lo recomiendo bien frío.

Da para 8 porciones.

Ingredientes

4 tazas (1 litro de leche)
1/2 cta de sal
3 cdas de azúcar
1 palo de canela
1/2 cdta de extracto de vainilla
1 taza de pasta orzo
1 cdta de ralladura de naranja (1/2 naranja es suficiente)
3/4 de taza de chips de chocolate blanco
1/2 taza de galletas amaretti trituradas (unas 4 galletas)

Pudin de orzo y chocolate blanco

Preparación

Calienta la leche con la sal, el azúcar, la canela y la vainilla a fuego medio. Agrega la pasta y cocínala unos 15 minutos removiendo a cada rato, hasta que esté al dente y el líquido se haya espesado. Debe quedar un poco de líquido en el fondo.

Añade la ralladura de naranja y los chips de chocolate y sigue moviendo hasta que el chocolate se derrita.

Pasa el postre a un cuenco y deja que se refresque (unos 20-30 minutos). Remuévelo a cada rato para que no se le haga una capa gruesa en la superficie.

Puedes taparlo con papel film y meterlo al refri. O primero repartirlo en porciones individuales y tapar cada una.

Sirve bien frío. Ponle las galleticas trituradas por encima.

Yo usé la ralladura de toda la naranja y cuando estaba listo para comer, le puse otro poco por encima a cada ración junto con las galletas.

 

Cocina simbiótica de Miguel Ángel Almodóvar

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Cuando Miguel Ángel Almodóvar me invitó a participar con un menú en su libro más reciente, Cocina simbiótica, no me lo pensé dos veces y me puse a trabajar, a pesar de que estaba a tope con las recetas de mi libro en ese entonces. Conocía ya algunos de sus más de 20 libros y me había encantado Mood Food. La cocina de la felicidad, un proyecto ligado al que hoy les vengo a contar.

Almodóvar es sociólogo, investigador, periodista y divulgador especializado en nutrición y gastronomía que por más de tres décadas ha sido uno de los rostros más populares de la televisión española; así como una voz destacada en las estaciones de radio de España. En Cocina simbiótica, ha reunido a 25 chefs de todo el mundo para crear un recetario sano, saludable y divertido, que excita los sentidos y proporciona energía y placer a nuestro organismo. Y es que sin dudas, somos lo que comemos.

La comida simbiótica no es más que la integración de alimentos probióticos y prebióticos que nutren nuestra flora intestinal y ayudan a mantenernos saludables y a fortalecer nuestro sistema inmunológico. Hay bacterias dentro de nosotros que debemos cultivar y este libro te enseñará qué alimentos debes consumir para hacerlo bien y beneficiarte de ellas.

miguel angel almodovar

Foto tomada del Facebook del autor.

Entre los alimentos ricos en probióticos se encuentran el yogurt, el kimchi, el kéfir, el miso, los encurtidos y el tempeh. Se aconseja que incluyas siempre alguno en tu dieta y el libro explica los beneficios de cada uno de estos alimentos y te enseña a hacer yogurt y encurtidos caseros.

Algunos alimentos prebióticos son las alubias blancas, los higos secos, la papa, los garbanzos, las lentejas, los pistachos y las almendras. Este grupo particularmente, favorece el crecimiento de bacterias beneficiosas y ayudan a absorver mejor los minerales que necesita nuestro cuerpo. Igualmente el libro explica cómo cada uno de ellos te ayuda a mantener una flora intestinal sana.

Miguel Ángel recomienda que evitemos las harinas procesadas, reduzcamos la cantidad de carne roja que comemos y comamos entre 25 y 20 gramos de fibra diariamente; así como usar siempre aceite de oliva u otro de similar calidad para cocinar.
cocina simbioticaCada uno de los 25 menús cuentan con primer plato, segundo plato y postre. Hay tanto comida sofisticada con presentaciones de ensueño como recetas sencillas y fáciles de montar.  Yo preparé un menú oriental con un twist latino. Consistió en ensalada tibia de coles de Bruselas, chuletas de cerdo al miso y crema helada de mango. Entre los platos que me han cautivado está la crema de berros de el chef francés Stéphane Thoreton, unos patacones (tostones) rellenos de rabo de toro con guacamole de cilantro y trufa negra de los colombianos Jonathan Alejandro Rivero y Laura Viviana Rendón; el flan de huevo y tofu del español David Pérez y su ensalada de remolacha; el tartar de salmón de la también española María de Jesús Gil de Antuñano; las flores de calabaza rellenas de caballa del italiano Massimo di Cencio… La lista sería interminable. Es un libro para comérselo.

 

lomo